lunes, octubre 30, 2006


Hundida en el follaje de tu mirada inquieta,
espero con vehemencia tu dulce susurrar
que me quieres tener, a pesar de la ausencia
sentada en tus rodillas y así poderme amar.

Y, te espero al compás de una música ardiente
buscando aquel camino de regreso al hogar
soñando fantasías, riendo alegremente
junto a ti, en un potro, que nos lleva a soñar.

Siento nostalgias hondas de tiempos que se han ido
pero abriste las puertas, invitando a volar
a esta mariposa de blancura vestida
que por ti vio la vida, y que desea amar.

Soñando así despierta, me siento complacida
desde un lugar lejano, un alma azul vendrá
a darme su calor, de vida ya vivida
y en la suya, la mía, se dejará llevar.
La realidad despierta, la conciencia dormida
y solo me pregunto… hasta donde llegar?...

Traspasando los mares encuentro todavía
la mirada infinita donde puedo flotar.
En el azul del cielo, o en el azul del mar
el azul de tus ojos, me hace a mi pensar
que este espacio infinito, será aquel lugar
donde dos almas siempre, se encontrarán para amar.


(Desconozco su autor)
Baby Blues
(Andrea Echeverri)

El tren de la vida

La vida no es más que un viaje por tren: repleto de embarques y desembarques, salpicado de accidentes, sorpresas agradables en algunos embarques, y profundas tristezas en otros.

Al nacer, nos subimos al tren y nos encontramos con algunas personas las cuales creemos que siempre estarán con nosotros en este viaje: nuestros padres.

Lamentablemente la verdad es otra. Ellos se bajarán en alguna estación dejándonos huérfanos de su cariño, amistad y su compañía irreemplazable. No obstante, esto no impide a que se suban otras personas que nos serán muy especiales.

Llegan nuestros hermanos, nuestros amigos y nuestros maravillosos amores. De las personas que toman este tren, habrá los que lo hagan como un simple paseo, otros que encontrarán solamente tristeza en el viaje, y habrá otros que circulando por el tren, estarán siempre listos en ayudar a quien lo necesite.

Muchos al bajar, dejan una añoranza permanente; otros pasan tan desapercibidos que ni siquiera nos damos cuenta que desocuparon el asiento.

Es curioso constatar que algunos pasajeros, quienes nos son tan queridos se acomodan en vagones distintos al nuestro. Por lo tanto, se nos obliga hacer el trayecto separados de ellos. Desde luego, no se nos impide que durante el viaje, recorramos con dificultad nuestro vagón y lleguemos a ellos, pero lamentablemente, ya no podremos sentarnos a su lado pues habrá otra persona ocupando el asiento.

No importa, el viaje se hace de este modo; lleno de desafíos, sueños, fantasías, esperas y despedidas... pero jamás regresos.Entonces, hagamos este viaje de la mejor manera posible. Tratemos de relacionarnos bien con todos los pasajeros, buscando en cada uno, lo que tengan de mejor.

Recordemos siempre que en algún momento del trayecto, ellos podrán titubear y probablemente precisaremos entenderlos ya que nosotros también muchas veces titubearemos, y habrá alguien que nos comprenda.

El gran misterio, al fin, es que no sabremos jamás en qué estación bajaremos, mucho menos donde bajarán nuestros compañeros, ni siquiera el que está sentado en el asiento de al lado.

Me quedo pensando si cuando baje del tren, sentiré nostalgia.
Creo que sí. Separarme de algunos amigos de los que me hice en el viaje será dolorido. Dejar a que mis hijos sigan solitos, será muy triste. Pero me afierro a la esperanza de que, en algún momento, llegaré a la estación principal y tendré la gran emoción de verlos llegar con un equipaje que no tenían cuando embarcaron.

Lo que me hará feliz, será pensar que colaboré con que el equipaje creciera y se hiciera valiosa.

Hagamos con que nuestra estadía en este tren sea tranquila, que haya valido la pena. Hagamos tanto, para que cuando llegue el momento de desembarcar, nuestro asiento vacío, deje añoranza y lindos recuerdos a los que en el viaje permanezcan.
Cuando creí haberte perdido
te encontré escondida en mi corazón
y recuperé esas ganas de seguir amando
de vivir empuñando el valor
no sabría decir lo que es eterno
pero sé lo que vale la pena y lo que no
mientras ría y llore no estaré muerto
si mañana no siento, ¿que me dice que no?.
Volveré en un día lluvioso
y, tras las nubes, alzaré el sol
tan alto como puedan mis fuerzas,
evitando creer que la busqueda que no encuentra no valió.
Amar ensancha el alma
esperar debilita y rompe el corazón
intentaré amar cada instante
con la esperanza de creer que lo perfecto
fue siempre lo que sucedió.


(Desconozco su autor)

Te acordarás un día de aquel amante extraño
que te beso en la frente para no hacerte daño.
Aquel que iba en la sombra con la mano vacía,
porque te quiso tanto que no te lo decía.
Aquel amante loco que era como un amigo
y que se fue con otra para soñar contigo.

Te acordarás un día de aquel extraño amante,
profesor de horas lentas, con alma de estudiante.
Aquel hombre lejano que volvió del olvido
solo para quererte como nadie ha querido.
Aquel que fue ceniza de todas las hogueras
y te cubrió de rosas sin que tu lo supieras.

Te acordarás un día del hombre indiferente
que en las tardes de lluvia te besaba en la frente,
Viajero silencioso de las noches de estío
que sembraba en la arena su corazón tardío.

Te acordarás un día de aquel hombre lejano,
del que más te ha querido porque te quiso en vano.
Quizás así de pronto te acordarás un día
de aquel hombre que a veces callaba y sonreía.
Tu rosal preferido se secará en el huerto
como para decirte que aquel hombre se ha muerto.
El andará en la sombra con su sonrisa triste
y únicamente entonces sabrás que lo quisiste.


(Desconozco su autor)

La historia veridica de un verdadero amor

Él había fallecido hace un año y se acercaba una fecha importante, el día de San Valentín. Todos los años él le enviaba un ramo de rosas a su esposa con una tarjeta que decía: "Te amo más que el año pasado, mi amor crecerá más cada año".

Este sería el primer año en que Rosa no las recibiría, extrañándolas estaba cuando llamaron a su puerta y para su sorpresa, al abrir estaba un ramo de rosas frente a ella con una tarjeta que decía: "Te Amo". Por supuesto se molestó pensando que había sido una broma de mal gusto.

Llamó a la florería para reclamar el hecho. Amablemente el dueño le dijo saber del fallecimiento de su esposo un año atrás y le preguntó si había leído el contenido de la tarjeta; le explicó que esas rosas las había pagado su esposo por adelantado, así como todas la demás para todos los años por el resto de su vida.

Al colgar el teléfono, a Rosa se le llenaron sus ojos de lágrimas y al
abrir la tarjeta vio que estaba escrita por su esposo y decía: "Hola mi
amor, sé que ha sido un año difícil para ti, espero te puedas reponer
pronto, pero quería decirte, que te amaré por el resto de los tiempos y que
volveremos a estar juntos otra vez. Se te enviaran rosas todos los años, el
día que no contesten a la puerta harán cinco intentos en el día, y si aún
no contestas, estarán seguros de llevarlas a donde tú estés que será junto
a mí, te ama tu esposo"

Este hecho nos hace reflexionar y ver que cuando se ama a alguien no
importa donde estés, todo es posible.

(Desconozco su autor)
Derecho... pero no debes

Tienes derecho a enfadarte, pero no debes pisotear la dignidad del otro.

Tienes derecho a sentir celos del triunfo de los demás, pero no debes desearles mal.
Tienes derecho a caer, pero no debes quedarte tirado.

Tienes derecho a fracasar, pero no debes sentirte derrotado.
Tienes derecho a equivocarte, pero no debes sentir lástima de ti mismo.

Tienes derecho a regañar a tus hijos, pero no debes romper sus ilusiones.

Tienes derecho a tener un mal día, pero no debes permitir que se convierta en costumbre.

Tienes derecho a tomar una mala decisión, pero no debes quedarte estacionado en ese momento.

Tienes derecho a ser feliz, pero no debes olvidar ser agradecido.

Tienes derecho a pensar en el futuro, pero no debes olvidar el presente.

Tienes derecho a buscar tu superación, pero no debes olvidar tus valores.

Tienes derecho a triunfar, pero no debe ser a costa de otros.

Tienes derecho a inventar, pero no debes olvidar a Dios.

Tienes derecho a vivir en paz, pero no debes confundir ese derecho con ser mediocre o conformista.

Tienes derecho a vivir en la opulencia, pero no debes olvidar compartir con los menos afortunados.

Tienes derecho a desanimarte, pero no debes perder la esperanza.

Tienes derecho a la justicia, pero no debes
confundirla con la venganza.

(Desconozco su autor)