Eliminan restricción de viajes y remesas a Cuba
* Servicios de La Opinión
* 2009-04-14
* | La Opinión
WASHINGTON D.C.— El presidente Barack Obama eliminó ayer "todas las restricciones" para visitar Cuba y enviar remesas desde Estados Unidos, pero sin tocar aspectos del embargo comercial vigente hace más de cuatro décadas y sin esperar una "respuesta del pueblo cubano".
La decisión forma parte de una serie de medidas, que incluyen la facilitación de enlaces de comunicación celular y satelital con el pueblo de Cuba y de éste con el exterior, que van a contribuir a "hacer realidad la aspiración de libertad" de los cubanos, dijo el portavoz presidencial Robert Gibbs.
Dan Restrepo, asistente especial de Obama y asesor para asuntos del Hemisferio Occidental del Consejo de Seguridad Nacional que acompañó a Gibbs en la conferencia de prensa, dijo que no era deseo del Presidente esperar una respuesta sino "expresar al pueblo cubano que nosotros apoyamos su deseo de vivir en libertad".
Con estas decisiones, dijo, el Presidente no está cediendo a presiones de algunos gobernantes de la región que han demandado un cambio drástico en la política de Estados Unidos hacia Cuba antes de la Cumbre de las Américas de este fin de semana.
"El Presidente está cumpliendo con lo que ha prometido en la campaña", afirmó Restrepo. "Se trata de medidas para extender la mano al pueblo cubano y no en respuesta a las presuntas presiones de otros gobiernos".
Sin embargo, Restrepo calificó las medidas solamente como "ciertos pasos para extender la mano al pueblo cubano y ayudarle en su deseo de encontrar su destino propio y el destino de su país".
Indicó que Obama ha dado instrucciones a los secretarios de Estado, Comercio y Tesoro "para eliminar todas las restricciones a individuos para que puedan visitar a sus familias en la isla y mandar remesas", que han estado vigentes desde el gobierno del ex presidente republicano George W. Bush.
Adicionalmente, de acuerdo con informaciones de la agencia AP, Obama ha ordenado que se emprendan acciones para "permitir el flujo libre de información entre el pueblo cubano, entre quienes están en Cuba y el resto del mundo, y facilitar la entrega de recursos humanitarios enviados directamente al pueblo cubano", dijo Restrepo.
Reacción de Cuba
El gobierno del general Raúl Castro informó esta noche a los cubanos, con una poco usual noticia de la televisión estatal, de las medidas anunciadas por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, para levantar las restricciones a los viajes y los envíos de remesas a la isla.
"El gobierno de EE.UU. informó del levantamiento de las restricciones de viajes para los cubanoestadounidenses, así como del envío de remesas a Cuba", dijo el informativo nocturno, que sorprendió a analistas extranjeros por producirse poco después de hacerse el anuncio en Washington.
La breve noticia recordó que las limitaciones habían sido impuestas por el anterior presidente estadounidense, George W. Bush, y anunció que la información será ampliada "en próximas emisiones".
Obama "ha instruido que se tomen medidas para permitir el libre flujo de información entre la gente de Cuba y el resto del mundo y facilitar la entrega de ayuda humanitaria", agregó.
El presidente estadounidense, según su portavoz, Robert Gibbs, "está cumpliendo con los objetivos que identificó en su campaña y desde que asumió el cargo", precisó la televisión cubana.
La decisión de Obama fue divulgada en Washington en la tarde de este lunes, aunque ya había trascendido en la mañana y se esperaba hace días, y diplomáticos y analistas en La Habana no recuerdan una respuesta tan rápida de Cuba en casos similares anteriores, según informó la agencia.
http://www.impre.com/laopinion/noticias/2009/4/14/eliminan-restriccion-de-viajes-119374-1.html
Mostrando las entradas con la etiqueta Barack Obama. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Barack Obama. Mostrar todas las entradas
martes, abril 14, 2009
domingo, marzo 22, 2009
Chávez llama a Obama «pobre ignorante» por decir que Venezuela exporta terroristas
LUDMILA VINOGRADOFF | CARACAS Actualizado Lunes, 23-03-09 a las 02:19
Le echa más leña al fuego y tensa aun más las deterioradas relaciones entre Caracas y Washington. El presidente Hugo Chávez sigue buscando protagonismo y niega que “exporte terrorismo”, según lo afirmara el presidente de EEUU, Barack Obama, a quien calificó de “pobre ignorante” y le recomendó que leyera un poco para informarse.
En su programa televisivo “Aló Presidente”, transmitido hoy domingo desde Guárico, estado central del país, el mandatario venezolano se refirió a unas declaraciones de Obama dichas poco antes de tomar posesión del cargo en enero pasado.
Después de tanto tiempo transcurrido, se desconocen las intenciones de Chávez de reactivar el tema, sobre todo que en los próximos días se celebrará la V Cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago, en la que los jefes de Estado de la región se verán las caras, y el de Venezuela ha anticipado que “prepara las baterías” para enfrentarse al de EEUU.
Hace varios meses, Caracas expulsó al embajador de los Estados Unidos y Washington hizo lo mismo sin romper las relaciones comerciales y culturales.
Hoy domingo Chávez señala: “?Quién comenzó primero los ataques?, Obama por supuesto”. Dijo que antes de que asumiera el cargo en enero “tenía lista la designación de un nuevo embajador para mandar una señal al nuevo gobierno de Estados Unidos”.
“Pero cuando vi a Obama diciendo lo que dijo, pasé la designación a la gaveta (archivo)”.
Chávez recordó que el presidente estadounidense habría señalado que el mandatario venezolano representa un obstáculo para el desarrollo de América Latina. Así le respondió: “vaya qué ignorancia. El verdadero obstáculo para el desarrollo de América Latina, señor Obama, ha sido el imperio que usted preside”.
Acusó a los EEUU de ser los “verdaderos terroristas que han mandado a matar al que le hay dado la gana y ahora me van a acusar a mí, Obama, de que yo exporto terrorismo. Al menos uno pudiera decir pobre ignorante. Que estudie, que lea un poco para que aprenda cuál es la realidad de lo que él está viviendo y la realidad de América Latina”.
En tono retador y belicoso apuntó: “si Obama pretende seguir irrespetando a Venezuela, nosotros nos enfrentaremos al imperio norteamericano en cualquier terreno”.
Consideró como “malas señales” la actitud del nuevo presidente de los EEUU. “Nosotros seguiremos a la espera, pero no estamos desesperados. Ni nos va ni nos viene el imperio de los Estados Unidos”.
http://www.abc.es/20090322/internacional-iberoamerica/chavez-llama-obama-pobre-200903222046.html
Le echa más leña al fuego y tensa aun más las deterioradas relaciones entre Caracas y Washington. El presidente Hugo Chávez sigue buscando protagonismo y niega que “exporte terrorismo”, según lo afirmara el presidente de EEUU, Barack Obama, a quien calificó de “pobre ignorante” y le recomendó que leyera un poco para informarse.
En su programa televisivo “Aló Presidente”, transmitido hoy domingo desde Guárico, estado central del país, el mandatario venezolano se refirió a unas declaraciones de Obama dichas poco antes de tomar posesión del cargo en enero pasado.
Después de tanto tiempo transcurrido, se desconocen las intenciones de Chávez de reactivar el tema, sobre todo que en los próximos días se celebrará la V Cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago, en la que los jefes de Estado de la región se verán las caras, y el de Venezuela ha anticipado que “prepara las baterías” para enfrentarse al de EEUU.
Hace varios meses, Caracas expulsó al embajador de los Estados Unidos y Washington hizo lo mismo sin romper las relaciones comerciales y culturales.
Hoy domingo Chávez señala: “?Quién comenzó primero los ataques?, Obama por supuesto”. Dijo que antes de que asumiera el cargo en enero “tenía lista la designación de un nuevo embajador para mandar una señal al nuevo gobierno de Estados Unidos”.
“Pero cuando vi a Obama diciendo lo que dijo, pasé la designación a la gaveta (archivo)”.
Chávez recordó que el presidente estadounidense habría señalado que el mandatario venezolano representa un obstáculo para el desarrollo de América Latina. Así le respondió: “vaya qué ignorancia. El verdadero obstáculo para el desarrollo de América Latina, señor Obama, ha sido el imperio que usted preside”.
Acusó a los EEUU de ser los “verdaderos terroristas que han mandado a matar al que le hay dado la gana y ahora me van a acusar a mí, Obama, de que yo exporto terrorismo. Al menos uno pudiera decir pobre ignorante. Que estudie, que lea un poco para que aprenda cuál es la realidad de lo que él está viviendo y la realidad de América Latina”.
En tono retador y belicoso apuntó: “si Obama pretende seguir irrespetando a Venezuela, nosotros nos enfrentaremos al imperio norteamericano en cualquier terreno”.
Consideró como “malas señales” la actitud del nuevo presidente de los EEUU. “Nosotros seguiremos a la espera, pero no estamos desesperados. Ni nos va ni nos viene el imperio de los Estados Unidos”.
http://www.abc.es/20090322/internacional-iberoamerica/chavez-llama-obama-pobre-200903222046.html
Etiquetas:
Barack Obama,
Hugo Chavez
martes, enero 27, 2009
Discurso del Presidente Barack Obama en la Inauguración
Presidente Barack Obama Discurso en la Inaguración Enero 20 del 2009
Queridos compatriotas:
Hoy estoy frente ustedes, con humildad,por la tarea ante nosotros, agradecido por la confianza que me han conferido, consciente de los sacrificios realizados por nuestros ancestros. Agradezco al presidente Bush por su servicio a nuestra nación, así como la generosidad y cooperación que él ha mostrado a través de esta transición.
Cuarenta y cuatro estadounidenses han sido juramentados como presidentes. Las palabras han sido pronunciadas durante crecientes olas de prosperidad y aún en tranquilas aguas de paz.
No obstante, a menudo el juramento tiene lugar en medio de nubarrones ytormentas. En estos momentos, Estados Unidos se ha mantenido no simplemente debido a la habilidad o visión de aquellos en altos cargos, sino porque “Nosotros El Pueblo”, hemos permanecido fieles a los ideales de nuestros antepasados, y fieles a nuestros documentos de fundación.
Así ha sido. Así debe ser con esta generación de estadounidenses.
Que estamos en medio de una crisis es ahora bien entendido. Nuestra nación está en guerra, contra una red de violencia y odio de largo alcance. Nuestra economía está muy debilitada, una consecuencia de avaricia e irresponsabilidad de parte de algunos, pero también de nuestro fracaso colectivo para tomar difíciles decisiones y preparar la nación para una nueva era.
Se han perdido hogares, han desaparecido trabajos, los negocios han sido devastados.
Nuestro sistema de cuidado de salud es muy costoso, muchas de nuestras escuelas fracasan, y cada día trae más evidencia de que las formas en que usamos energía fortalece a nuestros adversarios y amenaza a nuestro planeta.
Estos son indicadores de crisis, sujetos a datos y estadísticas. Menos medibles pero no menos profunda es la vitalidad de confianza a través de nuestro país, un persistente temor de que la declinación de Estados Unidos es inevitable, y que la próxima generación debe disminuir sus expectativas.
Hoy les digo que los retos que enfrentamos son reales. Son serios y son muchos. No se resolverán fácilmente o en un corto período.
Pero estoy convencido de esto, Estados Unidos, esos desafíos serán enfrentados.
En este día, nos reunimos porque hemos escogido la esperanza sobre el temor, la unidad de propósito sobre el conflicto y la discordia.
En este día, venimos a proclamar el fin de las pequeñas quejas y falsas promesas, las recriminaciones y dogmas gastados, que por tanto tiempo han estrangulado nuestra política.
Seguimos siendo una joven nación, pero en palabras de la Biblia, ha llegado el momento de dejar a un lado las niñerías.
Ha llegado el momento de reafirmar nuestro espíritu perseverante para elegir nuestra mejor historia, para llevar adelante ese precioso don, esta noble idea, pasada de generación en generación: la promesa de Dios de que todos son iguales, todos somos libres, y todos merecenuna posibilidad de buscar su felicidad total.
Al reafirmar la grandeza de nuestra nación, entendemos que la grandeza nunca es un regalo. Debe ganarse. Nuestra travesía nunca ha sido una de cortes de camino o de conformarnos por menos. No ha sido el camino para el pusilánime, para quienes prefieren el lujo al trabajo, o buscar solo los placeres de la riqueza y la fama.
En cambio, es para quienes asumen riesgos, los hacedores, los que hacen cosas, algunos celebrados pero más a menudo hombres y mujeres oscuros en su trabajo, quienes nos han llevado a lo largo del difícil camino hacia la prosperidad y la libertad.
Para nosotros, ellos han empacado sus pocas posesiones y han viajado a través de los océanos en busca de una nueva vida.
Para nosotros, ellos trabajan duro en maquiladoras y se establecieron en el Oeste, desafiaron el castigo del látigo y arado la dura tierra.
Para nosotros, ellos lucharon y murieron, en lugares como Concord y Gettysburg, Normandía y Khe Sahn.
Una y otra vez estos hombres y mujeres lucharon y se sacrificaron hasta que sus manos estaban ásperas para que nosotros pudiéramos tener una mejor vida.
Ellos vieron a Estados Unidos como algo más grande que la suma de nuestras ambiciones individuales, más grande que todas las diferencias de nacimiento o riqueza o facción.
Esta es la travesía que continuamos hoy. Seguimos siendo la nación más próspera en la Tierra. Nuestros trabajadores no son menos productivos que cuando esta crisis comenzó. Nuestras mentes no son menos inventivas, nuestros bienes y servicios no son menos necesitados de lo que fueron la semana pasada o el mes pasado o el año pasado. Nuestra capacidad continúa sin disminución.
Pero nuestro tiempo de estar, de proteger intereses estrechos y postergar decisiones no placenteras, ese tiempo ciertamente pasó. A partir de hoy, debemos levantarnos, desempolvarnos, y comenzar de nuevo a trabajar para rehacer Estados Unidos.
En cada lugar que miramos, hay trabajo que hacer. El estado de la economía pide acción, audaz y rápida, y actuaremos, no solo para crear nuevos empleos, sino para establecer una nueva base para el crecimiento.
Construiremos las carreteras y puentes, los tendidos eléctricos y líneas digitales que alimentan nuestro comercio y nos unen. Devolveremos la ciencia a su lugar correcto, y ejerceremos los beneficios de la tecnología para elevar la calidad del cuidado de salud y rebajaremos su costo.
Aprovecharemos el sol y el viento y la tierra para dar combustible a nuestros autos y hacer funcionar nuestras fábricas. Y transformaremos nuestras escuelas y colegios y universidades para que cumplan las exigencias de una nueva era. Todo esto lo podemos hacer. Y todo esto haremos.
Ahora, hay algunos que cuestionan la escala de nuestras ambiciones, quienes sugieren que nuestro sistema no puede tolerar demasiados planes grandes. Sus memorias son cortas.
Para aquellos que han olvidado lo que este país ya ha hecho, lo que hombres y mujeres libres pueden lograr cuando la imaginación se une al propósito común, y la necesidad de valentía.
Lo que los cínicos no entienden es que el terreno ha cambiado bajo sus pies, que los viejos argumentos políticos que nos han consumido por tanto tiempo no se aplican más. La pregunta que hacemos hoy es no si nuestro gobierno es muy grande o muy pequeño, pero si funciona, si ayuda a la gente a conseguir trabajos con un salario decente, cuidado al que tengan acceso, una jubilación que sea dignificante.
Si la respuesta es sí, pensamos avanzar. Si la respuesta es no, los programas terminarán. Y aquellos de nosotros que manejamos los dólares públicos seremos responsabilizados para que gastemos sabiamente, reformemos los malos hábitos y hagamos nuestros negocios a la luz del día, porque solo entonces podemos restaurar la vital confianza entre un pueblo y su gobierno.
Ni tampoco la pregunta que debemos hacernos es si el mercado es una fuerza para bien o para mal. Su poder para generar riqueza y expandir la libertad no tiene comparación pero esta crisis nos ha recordado que sin un ojo vigilante el mercado puede salirse de control y que una nación no puede prosperar por mucho tiempo si solo favorece a quienes prosperan.
El éxito de nuestra economía siempre ha dependido no solo del tamaño de nuestro Producto Interno Bruto, sino en el alcance de nuestra prosperidad, en nuestra capacidad de extender oportunidades a cada corazón dispuesto, no por caridad sino porque es la ruta más segura para lograr el bien común.
En lo referente a nuestra defensa común, rechazamos como falso tener que escoger entre nuestra seguridad y nuestros ideales. Nuestros Padres Fundadores, quienes enfrentaron peligros que poco nos podemos imaginar, redactaron una Constitución que asegurara el imperio de la ley y los derechos del hombre, una carta aumentada por la sangre de generaciones.
Dichos ideales siguen iluminado al mundo y no los abandonaremos en aras de la conveniencia. Así que para todos los otros pueblos y gobiernos quehoy nos están viendo, desde las más grandes capitales hasta la pequeña aldea donde nació mi padre, sepan que Estados Unidos es amigo de cada nación y cada hombre, mujer y niño que busca un futuro de paz y dignidad, y que estamos listos para liderar una vez más.
Recuerden que generaciones anteriores resistieron firmemente el fascismo y el comunismo no solo con tanques y misiles, sino con alianzas sólidas y convicciones perdurables. Ellos comprendieron que solo nuestro poder no nos puede proteger, ni nos da el derecho a hacer lo que queramos.
En su lugar, sabían que nuestro poder crece a través de su uso prudente, nuestra seguridad emana de la justicia de nuestra causa, la fuerza de nuestro ejemplo, el temple de nuestra humildad y moderación.
Somos los guardianes de este legado. Guiados por estos principios una vez más, podemos enfrentar esas nuevas amenazas que exigen incluso un esfuerzo mayor, una mayor cooperación y entendimiento entre las naciones.
Comenzaremos a dejar responsablemente Irak a su pueblo y forjaremos una paz ganada con mucho sacrificio en Afganistán. Con viejos amigos y ex enemigos, trabajaremos incansablemente para reducir la amenaza nuclear, y reducir el espectro de un planeta que se está calentando.
No ofreceremos disculpas por nuestra manera de vida, ni dudaremos en su defensa, y para aquellos que buscan avanzar sus objetivos induciendo al terror y sacrificando a los inocentes, en este momento les decimos que nuestro espíritu es más fuerte y no podrá ser roto, no durarán más que nosotros y los derrotaremos.
Porque sabemos que nuestra herencia es una fuerza, no una debilidad. Somos una nación de cristianos y musulmanes, judíos e hindúes, y de no creyentes. Estamos formados por cada lengua y cultura, extraídos de cada confín de esta tierra.
Y porque hemos probado el amargo trago de la guerra civil y la segregación, y emergido de dicho oscuro capítulo más fuertes y más unidos, no podemos dejar de creer que algún día esos viejos odios ya no existirán, que las líneas de tribu pronto se disolverán, que a medida que el mundo se hace más pequeño, nuestra humanidad común se revelará a sí misma, y que Estados Unidos debe jugar su papel en anunciar una nueva era de paz.
Al mundo musulmán, buscamos un nuevo camino hacia adelante, basado en interés y respeto mutuos. A aquellos líderes del mundo que buscan sembrar conflicto, o culpar a Occidente de los males de la sociedad, sepan que sus pueblos los juzgarán por lo que puedan construir, no lo que puedan destruir.
A aquellos que se aferran al poder a través de la corrupción y la mentira y el silenciamiento de quienes disienten, sepan que están en el lado equivocado de la historia, pero que extenderemos una mano si están dispuestos a abrir el puño.
A los pueblos de naciones pobres, nos comprometemos a trabajar a su lado para hacer que sus fincas florezcan y dejar que fluyan aguas limpias, para alimentar cuerpos hambrientos y alimentar mentes hambrientas.
Y a aquellas naciones como la nuestra que disfrutan la abundancia relativa, decimos que ya no podemos darnos el lujo de la indiferencia al sufrimiento fuera de nuestras fronteras, ni podemos consumir los recursos del mundo sin prestarle atención a los efectos. Porque el mundo ha cambiado y debemos cambiar con él.
Al considerar el camino que se nos abre, recordamos con humilde gratitud aquellos valientes estadounidenses que, en esta hora, patrullan lejanos desiertos y distantes montañas. Tienen algo que decirnos hoy, como los héroes caídos que descansan en Arlington susurra a través del tiempo.
Los honramos no solo porque son los guardianes de nuestra libertad, sino porque representan el espíritu de servicio, una disposición de encontrar significado en algo más grande que ellos mismos.
Y sin embargo, en este momento, un momento que definirá una generación es precisamente este espíritu que debe habitar en nosotros.
Por todo lo que el gobierno puede y debe hacer, es en última instancia la fe y la determinación del pueblo estadounidense en lo que confía esta nación. Es la generosidad de abrirle la puerta a un extraño cuando ceden los diques, el desinterés de los trabajadores que prefieren ganar menos que ver a un amigo perder su empleo lo que nos guía en nuestras horas más oscuras.
Es la valentía de un bombero al subir una escalera llena de humo, pero también la voluntad de un padre de proveer a un niño lo que finalmente decide nuestro destino.
Quizá nuestros desafíos son nuevos. Los instrumentos con los que los encaramos pueden ser nuevos.
Pero los valores en los que depende nuestro éxito, el trabajo fuerte y la honestidad, la valentía y el juego limpio, la tolerancia y la curiosidad, la lealtad y el patriotismo, estas cosas son viejas. Estas cosas son verdaderas. Han sido la fuerza silenciosa de progreso en nuestra historia. Lo que se exige es un regreso a esas verdades.
Lo que se nos pide ahora es una nueva era de responsabilidad, un reconocimiento, de parte de cada estadounidense, de que tenemos obligaciones que cumplir para nosotros mismos, nuestra nación, y el mundo, deberes que no aceptamos a regañadientes sino que aceptamos con alegría, firmes en el conocimiento de que no hay nada que satisfaga tanto el espíritu, que defina tanto nuestro carácter, que darlo todo ante una tarea difícil.
Este es el precio y la promesa de la ciudadanía.
Esta es la fuente de nuestra confianza, saber que Dios nos llama a darle forma a un destino incierto.
Este es el significado de nuestra libertad y nuestras creencias, del por qué hombres y mujeres y niños de cada raza y religión pueden sumarse a esta celebración a los largo de esta magnífica alameda, y del por qué a un hombre cuyo padre hace menos de sesenta años seguramente no se le atendía en los restaurantes locales ahora puede pararse ante ustedes para prestar el juramento más sagrado.
Así que conmemoremos este día con el recuerdo, de lo que somos y de cuán lejos hemos llegado. En el año del nacimiento de esta nación, en el más frío de los meses, una pequeña banda de patriotas acurrucados alrededor de fogatas casi apagadas en las costas de un río congelado. La capital fue abandonada. El enemigo estaba avanzando. La nieve estaba manchada con sangre.
En un momento cuando el resultado de nuestra revolución estuvo muy en duda, el Padre de nuestra nación ordenó que estas palabras fueran leídas a la gente:“Que se diga al mundo futuro que en la profundidad del invierno, cuando solo la esperanza y la virtud pudieron sobrevivir, que la ciudad y el campo, alarmados ante un peligro común, avanzaron para enfrentarlo”.
Estados Unidos. De cara a nuestros peligros comunes, en este invierno de penuria, recordemos estas palabras eternas. Con esperanza y virtud, venzamos una vez más las heladas corrientes, y soportemos las tormentas que vengan.
Que los hijos de nuestros hijos puedan decir que cuando fuimos sometidos a prueba nos negamos a que este viaje terminara, que no dimos la espalda ni titubeamos, y con los ojos puestos en el horizonte y la Gracia de Dios sobre nosotros, llevamos adelante ese gran regalo de libertad y lo entregamos con seguridad a generaciones futuras.
http://www.cubanosenlasvegas.com/barack-obama/discurso-presidente-barack-obama-inauguracion-texto.html
Queridos compatriotas:
Hoy estoy frente ustedes, con humildad,por la tarea ante nosotros, agradecido por la confianza que me han conferido, consciente de los sacrificios realizados por nuestros ancestros. Agradezco al presidente Bush por su servicio a nuestra nación, así como la generosidad y cooperación que él ha mostrado a través de esta transición.
Cuarenta y cuatro estadounidenses han sido juramentados como presidentes. Las palabras han sido pronunciadas durante crecientes olas de prosperidad y aún en tranquilas aguas de paz.
No obstante, a menudo el juramento tiene lugar en medio de nubarrones ytormentas. En estos momentos, Estados Unidos se ha mantenido no simplemente debido a la habilidad o visión de aquellos en altos cargos, sino porque “Nosotros El Pueblo”, hemos permanecido fieles a los ideales de nuestros antepasados, y fieles a nuestros documentos de fundación.
Así ha sido. Así debe ser con esta generación de estadounidenses.
Que estamos en medio de una crisis es ahora bien entendido. Nuestra nación está en guerra, contra una red de violencia y odio de largo alcance. Nuestra economía está muy debilitada, una consecuencia de avaricia e irresponsabilidad de parte de algunos, pero también de nuestro fracaso colectivo para tomar difíciles decisiones y preparar la nación para una nueva era.
Se han perdido hogares, han desaparecido trabajos, los negocios han sido devastados.
Nuestro sistema de cuidado de salud es muy costoso, muchas de nuestras escuelas fracasan, y cada día trae más evidencia de que las formas en que usamos energía fortalece a nuestros adversarios y amenaza a nuestro planeta.
Estos son indicadores de crisis, sujetos a datos y estadísticas. Menos medibles pero no menos profunda es la vitalidad de confianza a través de nuestro país, un persistente temor de que la declinación de Estados Unidos es inevitable, y que la próxima generación debe disminuir sus expectativas.
Hoy les digo que los retos que enfrentamos son reales. Son serios y son muchos. No se resolverán fácilmente o en un corto período.
Pero estoy convencido de esto, Estados Unidos, esos desafíos serán enfrentados.
En este día, nos reunimos porque hemos escogido la esperanza sobre el temor, la unidad de propósito sobre el conflicto y la discordia.
En este día, venimos a proclamar el fin de las pequeñas quejas y falsas promesas, las recriminaciones y dogmas gastados, que por tanto tiempo han estrangulado nuestra política.
Seguimos siendo una joven nación, pero en palabras de la Biblia, ha llegado el momento de dejar a un lado las niñerías.
Ha llegado el momento de reafirmar nuestro espíritu perseverante para elegir nuestra mejor historia, para llevar adelante ese precioso don, esta noble idea, pasada de generación en generación: la promesa de Dios de que todos son iguales, todos somos libres, y todos merecenuna posibilidad de buscar su felicidad total.
Al reafirmar la grandeza de nuestra nación, entendemos que la grandeza nunca es un regalo. Debe ganarse. Nuestra travesía nunca ha sido una de cortes de camino o de conformarnos por menos. No ha sido el camino para el pusilánime, para quienes prefieren el lujo al trabajo, o buscar solo los placeres de la riqueza y la fama.
En cambio, es para quienes asumen riesgos, los hacedores, los que hacen cosas, algunos celebrados pero más a menudo hombres y mujeres oscuros en su trabajo, quienes nos han llevado a lo largo del difícil camino hacia la prosperidad y la libertad.
Para nosotros, ellos han empacado sus pocas posesiones y han viajado a través de los océanos en busca de una nueva vida.
Para nosotros, ellos trabajan duro en maquiladoras y se establecieron en el Oeste, desafiaron el castigo del látigo y arado la dura tierra.
Para nosotros, ellos lucharon y murieron, en lugares como Concord y Gettysburg, Normandía y Khe Sahn.
Una y otra vez estos hombres y mujeres lucharon y se sacrificaron hasta que sus manos estaban ásperas para que nosotros pudiéramos tener una mejor vida.
Ellos vieron a Estados Unidos como algo más grande que la suma de nuestras ambiciones individuales, más grande que todas las diferencias de nacimiento o riqueza o facción.
Esta es la travesía que continuamos hoy. Seguimos siendo la nación más próspera en la Tierra. Nuestros trabajadores no son menos productivos que cuando esta crisis comenzó. Nuestras mentes no son menos inventivas, nuestros bienes y servicios no son menos necesitados de lo que fueron la semana pasada o el mes pasado o el año pasado. Nuestra capacidad continúa sin disminución.
Pero nuestro tiempo de estar, de proteger intereses estrechos y postergar decisiones no placenteras, ese tiempo ciertamente pasó. A partir de hoy, debemos levantarnos, desempolvarnos, y comenzar de nuevo a trabajar para rehacer Estados Unidos.
En cada lugar que miramos, hay trabajo que hacer. El estado de la economía pide acción, audaz y rápida, y actuaremos, no solo para crear nuevos empleos, sino para establecer una nueva base para el crecimiento.
Construiremos las carreteras y puentes, los tendidos eléctricos y líneas digitales que alimentan nuestro comercio y nos unen. Devolveremos la ciencia a su lugar correcto, y ejerceremos los beneficios de la tecnología para elevar la calidad del cuidado de salud y rebajaremos su costo.
Aprovecharemos el sol y el viento y la tierra para dar combustible a nuestros autos y hacer funcionar nuestras fábricas. Y transformaremos nuestras escuelas y colegios y universidades para que cumplan las exigencias de una nueva era. Todo esto lo podemos hacer. Y todo esto haremos.
Ahora, hay algunos que cuestionan la escala de nuestras ambiciones, quienes sugieren que nuestro sistema no puede tolerar demasiados planes grandes. Sus memorias son cortas.
Para aquellos que han olvidado lo que este país ya ha hecho, lo que hombres y mujeres libres pueden lograr cuando la imaginación se une al propósito común, y la necesidad de valentía.
Lo que los cínicos no entienden es que el terreno ha cambiado bajo sus pies, que los viejos argumentos políticos que nos han consumido por tanto tiempo no se aplican más. La pregunta que hacemos hoy es no si nuestro gobierno es muy grande o muy pequeño, pero si funciona, si ayuda a la gente a conseguir trabajos con un salario decente, cuidado al que tengan acceso, una jubilación que sea dignificante.
Si la respuesta es sí, pensamos avanzar. Si la respuesta es no, los programas terminarán. Y aquellos de nosotros que manejamos los dólares públicos seremos responsabilizados para que gastemos sabiamente, reformemos los malos hábitos y hagamos nuestros negocios a la luz del día, porque solo entonces podemos restaurar la vital confianza entre un pueblo y su gobierno.
Ni tampoco la pregunta que debemos hacernos es si el mercado es una fuerza para bien o para mal. Su poder para generar riqueza y expandir la libertad no tiene comparación pero esta crisis nos ha recordado que sin un ojo vigilante el mercado puede salirse de control y que una nación no puede prosperar por mucho tiempo si solo favorece a quienes prosperan.
El éxito de nuestra economía siempre ha dependido no solo del tamaño de nuestro Producto Interno Bruto, sino en el alcance de nuestra prosperidad, en nuestra capacidad de extender oportunidades a cada corazón dispuesto, no por caridad sino porque es la ruta más segura para lograr el bien común.
En lo referente a nuestra defensa común, rechazamos como falso tener que escoger entre nuestra seguridad y nuestros ideales. Nuestros Padres Fundadores, quienes enfrentaron peligros que poco nos podemos imaginar, redactaron una Constitución que asegurara el imperio de la ley y los derechos del hombre, una carta aumentada por la sangre de generaciones.
Dichos ideales siguen iluminado al mundo y no los abandonaremos en aras de la conveniencia. Así que para todos los otros pueblos y gobiernos quehoy nos están viendo, desde las más grandes capitales hasta la pequeña aldea donde nació mi padre, sepan que Estados Unidos es amigo de cada nación y cada hombre, mujer y niño que busca un futuro de paz y dignidad, y que estamos listos para liderar una vez más.
Recuerden que generaciones anteriores resistieron firmemente el fascismo y el comunismo no solo con tanques y misiles, sino con alianzas sólidas y convicciones perdurables. Ellos comprendieron que solo nuestro poder no nos puede proteger, ni nos da el derecho a hacer lo que queramos.
En su lugar, sabían que nuestro poder crece a través de su uso prudente, nuestra seguridad emana de la justicia de nuestra causa, la fuerza de nuestro ejemplo, el temple de nuestra humildad y moderación.
Somos los guardianes de este legado. Guiados por estos principios una vez más, podemos enfrentar esas nuevas amenazas que exigen incluso un esfuerzo mayor, una mayor cooperación y entendimiento entre las naciones.
Comenzaremos a dejar responsablemente Irak a su pueblo y forjaremos una paz ganada con mucho sacrificio en Afganistán. Con viejos amigos y ex enemigos, trabajaremos incansablemente para reducir la amenaza nuclear, y reducir el espectro de un planeta que se está calentando.
No ofreceremos disculpas por nuestra manera de vida, ni dudaremos en su defensa, y para aquellos que buscan avanzar sus objetivos induciendo al terror y sacrificando a los inocentes, en este momento les decimos que nuestro espíritu es más fuerte y no podrá ser roto, no durarán más que nosotros y los derrotaremos.
Porque sabemos que nuestra herencia es una fuerza, no una debilidad. Somos una nación de cristianos y musulmanes, judíos e hindúes, y de no creyentes. Estamos formados por cada lengua y cultura, extraídos de cada confín de esta tierra.
Y porque hemos probado el amargo trago de la guerra civil y la segregación, y emergido de dicho oscuro capítulo más fuertes y más unidos, no podemos dejar de creer que algún día esos viejos odios ya no existirán, que las líneas de tribu pronto se disolverán, que a medida que el mundo se hace más pequeño, nuestra humanidad común se revelará a sí misma, y que Estados Unidos debe jugar su papel en anunciar una nueva era de paz.
Al mundo musulmán, buscamos un nuevo camino hacia adelante, basado en interés y respeto mutuos. A aquellos líderes del mundo que buscan sembrar conflicto, o culpar a Occidente de los males de la sociedad, sepan que sus pueblos los juzgarán por lo que puedan construir, no lo que puedan destruir.
A aquellos que se aferran al poder a través de la corrupción y la mentira y el silenciamiento de quienes disienten, sepan que están en el lado equivocado de la historia, pero que extenderemos una mano si están dispuestos a abrir el puño.
A los pueblos de naciones pobres, nos comprometemos a trabajar a su lado para hacer que sus fincas florezcan y dejar que fluyan aguas limpias, para alimentar cuerpos hambrientos y alimentar mentes hambrientas.
Y a aquellas naciones como la nuestra que disfrutan la abundancia relativa, decimos que ya no podemos darnos el lujo de la indiferencia al sufrimiento fuera de nuestras fronteras, ni podemos consumir los recursos del mundo sin prestarle atención a los efectos. Porque el mundo ha cambiado y debemos cambiar con él.
Al considerar el camino que se nos abre, recordamos con humilde gratitud aquellos valientes estadounidenses que, en esta hora, patrullan lejanos desiertos y distantes montañas. Tienen algo que decirnos hoy, como los héroes caídos que descansan en Arlington susurra a través del tiempo.
Los honramos no solo porque son los guardianes de nuestra libertad, sino porque representan el espíritu de servicio, una disposición de encontrar significado en algo más grande que ellos mismos.
Y sin embargo, en este momento, un momento que definirá una generación es precisamente este espíritu que debe habitar en nosotros.
Por todo lo que el gobierno puede y debe hacer, es en última instancia la fe y la determinación del pueblo estadounidense en lo que confía esta nación. Es la generosidad de abrirle la puerta a un extraño cuando ceden los diques, el desinterés de los trabajadores que prefieren ganar menos que ver a un amigo perder su empleo lo que nos guía en nuestras horas más oscuras.
Es la valentía de un bombero al subir una escalera llena de humo, pero también la voluntad de un padre de proveer a un niño lo que finalmente decide nuestro destino.
Quizá nuestros desafíos son nuevos. Los instrumentos con los que los encaramos pueden ser nuevos.
Pero los valores en los que depende nuestro éxito, el trabajo fuerte y la honestidad, la valentía y el juego limpio, la tolerancia y la curiosidad, la lealtad y el patriotismo, estas cosas son viejas. Estas cosas son verdaderas. Han sido la fuerza silenciosa de progreso en nuestra historia. Lo que se exige es un regreso a esas verdades.
Lo que se nos pide ahora es una nueva era de responsabilidad, un reconocimiento, de parte de cada estadounidense, de que tenemos obligaciones que cumplir para nosotros mismos, nuestra nación, y el mundo, deberes que no aceptamos a regañadientes sino que aceptamos con alegría, firmes en el conocimiento de que no hay nada que satisfaga tanto el espíritu, que defina tanto nuestro carácter, que darlo todo ante una tarea difícil.
Este es el precio y la promesa de la ciudadanía.
Esta es la fuente de nuestra confianza, saber que Dios nos llama a darle forma a un destino incierto.
Este es el significado de nuestra libertad y nuestras creencias, del por qué hombres y mujeres y niños de cada raza y religión pueden sumarse a esta celebración a los largo de esta magnífica alameda, y del por qué a un hombre cuyo padre hace menos de sesenta años seguramente no se le atendía en los restaurantes locales ahora puede pararse ante ustedes para prestar el juramento más sagrado.
Así que conmemoremos este día con el recuerdo, de lo que somos y de cuán lejos hemos llegado. En el año del nacimiento de esta nación, en el más frío de los meses, una pequeña banda de patriotas acurrucados alrededor de fogatas casi apagadas en las costas de un río congelado. La capital fue abandonada. El enemigo estaba avanzando. La nieve estaba manchada con sangre.
En un momento cuando el resultado de nuestra revolución estuvo muy en duda, el Padre de nuestra nación ordenó que estas palabras fueran leídas a la gente:“Que se diga al mundo futuro que en la profundidad del invierno, cuando solo la esperanza y la virtud pudieron sobrevivir, que la ciudad y el campo, alarmados ante un peligro común, avanzaron para enfrentarlo”.
Estados Unidos. De cara a nuestros peligros comunes, en este invierno de penuria, recordemos estas palabras eternas. Con esperanza y virtud, venzamos una vez más las heladas corrientes, y soportemos las tormentas que vengan.
Que los hijos de nuestros hijos puedan decir que cuando fuimos sometidos a prueba nos negamos a que este viaje terminara, que no dimos la espalda ni titubeamos, y con los ojos puestos en el horizonte y la Gracia de Dios sobre nosotros, llevamos adelante ese gran regalo de libertad y lo entregamos con seguridad a generaciones futuras.
http://www.cubanosenlasvegas.com/barack-obama/discurso-presidente-barack-obama-inauguracion-texto.html
Etiquetas:
Barack Obama,
Toma de posesion 2009
martes, enero 20, 2009
Cambio en la Casa Blanca
El gran día de Obama
Barack Obama toma hoy posesión como el 44º presidente de EE UU en el Capitolio de Washington en una ceremonia vigilada por miles de policías y que seguirán millones de personas
AGENCIAS - Washington - 20/01/2009
Hoy es el gran día para Barack Obama, que esta tarde toma posesión como el 44º presidente de EE UU. Será a las 11.30 de la mañana en Washington (16.30 GMT) cuando comience la tradicional ceremonia que culminará con el juramento del nuevo presidente ante el presidente del Tribunal Supremo, John Roberts. Entre dos y cuatro millones de personas seguirán el juramento desde el National Mall y los alrededores del Capitolio de Washington, una ciudad blindada con miles de policías encargados salvaguardar la seguridad de una jornada histórica.
"Juro solemnemente que ejecutaré con fidelidad el cargo de presidente de los Estados Unidos de América, y que pondré toda mi capacidad para preservar, proteger y defender la Constitución de los EE UU". Ésta es la fórmula que Obama pronunciará ante Roberts, con la cual se convertirá en el 44º inquilino de la Casa Blanca. Antes de dirigirse a su nueva residencia, Obama pronunciará un discurso, el primero como presidente y el más importante de su meteórica carrera política.
Millones de personas seguirán la ceremonia desde los alrededores del Capitolio. Muchos invitados lo seguirán desde las tribunas habilitadas en los jardines del edificio que alberga el Congreso estadounidense, pero millones -entre dos y cuatro- lo harán desde el inmenso paseo de hierba que conecta el capitolio con el Obelisco (monumento a Washington) y con el monumento a Lincoln, los monumentos más importantes de la capital de los EE UU, y los alrededores del complejo que constituye el corazón de la política norteamericana.
Miles de policías, agentes del FBI y soldados de la guardia nacional -en total, unas 40.000 personas integran el dispositivo de seguridad- vigilarán que nada suceda en Washington durante los actos de inauguration, que así llaman en EE UU a la toma de posesión. Desplegados por el Mall, muchos de ellos escoltarán al ya presidente Obama en su camino -asegura que lo hará a pie acompañado de su familia y con el vicepresidente, Joe Biden- desde el Capitolio hasta la Casa Blanca.
Largo día de fiesta
El candidato va a empezar su completa jornada temprano, a las siete y media, cuando asista a una misa solemne en la Iglesia Episcopal Saint John, situada frente a la Casa Blanca. Ya dentro en el Capitolio, la ceremonia inaugural comienza con una interpretación musical a cargo de la Banda de la Marina y el Coro de Niños y Niñas de San Francisco. Justo a las 11.30 horas, la senadora demócrata por California Dianne Feinsten abrirá el acto con la bienvenida para que después el pastor Rick Warren, de la iglesia evangelista de Saddleback (California) haga la invocación.
La música toma entonces de nuevo la escena, montada en la fachada oeste del Capitolio, nada menos que en labios de Aretha Franklin, la gran dama del soul, una de las más grandes estrellas de la música estadounidense de todos los tiempos. Ella dará paso al juramento de Joe Biden, ante el magistrado del Supremo John Paul Stevens. El testigo musical lo tomará a continuación John Williams, el compositor de varias de las más conocidas melodías de la historia del cine, como las de Tiburón, Indiana Jones o La guerra de las galaxias. Bajo la batuta de Williams tocarán el afamado violinista israelí Itzhak Perlman y el violoncelista de origen chino Yo-Yo Ma.
Serán en torno al mediodía (18.00 GMT) cuando Obama tome su juramento acompañado por su mujer, Michelle, y sus hijas Sasha y Malia. Obama levantará la mano derecha y, con su mano izquierda sobre la misma Biblia sobre la que juró en 1861 Abraham Lincoln, pronunciará la fórmula encabezándola con su nombre completo: Barack Husein Obama. Entonces pronunciará el discurso destinado a llenar de ilusión al pueblo de EE UU, inmerso en una gran crisis económica y de prestigio. El acto se cerrará con un poema leído por la poetisa Elizabeth Alexander y con la bendición final a cargo del reverendo Joseph Lowery, defensor de los derechos civiles. Una salva de 21 cañonazos y la interpretación del Himno Nacional por el coro Sea Chanters de la Marina.
http://www.elpais.com/articulo/internacional/gran/dia/Obama/elpepuint/20090120elpepuint_11/Tes
Barack Obama toma hoy posesión como el 44º presidente de EE UU en el Capitolio de Washington en una ceremonia vigilada por miles de policías y que seguirán millones de personas
AGENCIAS - Washington - 20/01/2009
Hoy es el gran día para Barack Obama, que esta tarde toma posesión como el 44º presidente de EE UU. Será a las 11.30 de la mañana en Washington (16.30 GMT) cuando comience la tradicional ceremonia que culminará con el juramento del nuevo presidente ante el presidente del Tribunal Supremo, John Roberts. Entre dos y cuatro millones de personas seguirán el juramento desde el National Mall y los alrededores del Capitolio de Washington, una ciudad blindada con miles de policías encargados salvaguardar la seguridad de una jornada histórica.
"Juro solemnemente que ejecutaré con fidelidad el cargo de presidente de los Estados Unidos de América, y que pondré toda mi capacidad para preservar, proteger y defender la Constitución de los EE UU". Ésta es la fórmula que Obama pronunciará ante Roberts, con la cual se convertirá en el 44º inquilino de la Casa Blanca. Antes de dirigirse a su nueva residencia, Obama pronunciará un discurso, el primero como presidente y el más importante de su meteórica carrera política.
Millones de personas seguirán la ceremonia desde los alrededores del Capitolio. Muchos invitados lo seguirán desde las tribunas habilitadas en los jardines del edificio que alberga el Congreso estadounidense, pero millones -entre dos y cuatro- lo harán desde el inmenso paseo de hierba que conecta el capitolio con el Obelisco (monumento a Washington) y con el monumento a Lincoln, los monumentos más importantes de la capital de los EE UU, y los alrededores del complejo que constituye el corazón de la política norteamericana.
Miles de policías, agentes del FBI y soldados de la guardia nacional -en total, unas 40.000 personas integran el dispositivo de seguridad- vigilarán que nada suceda en Washington durante los actos de inauguration, que así llaman en EE UU a la toma de posesión. Desplegados por el Mall, muchos de ellos escoltarán al ya presidente Obama en su camino -asegura que lo hará a pie acompañado de su familia y con el vicepresidente, Joe Biden- desde el Capitolio hasta la Casa Blanca.
Largo día de fiesta
El candidato va a empezar su completa jornada temprano, a las siete y media, cuando asista a una misa solemne en la Iglesia Episcopal Saint John, situada frente a la Casa Blanca. Ya dentro en el Capitolio, la ceremonia inaugural comienza con una interpretación musical a cargo de la Banda de la Marina y el Coro de Niños y Niñas de San Francisco. Justo a las 11.30 horas, la senadora demócrata por California Dianne Feinsten abrirá el acto con la bienvenida para que después el pastor Rick Warren, de la iglesia evangelista de Saddleback (California) haga la invocación.
La música toma entonces de nuevo la escena, montada en la fachada oeste del Capitolio, nada menos que en labios de Aretha Franklin, la gran dama del soul, una de las más grandes estrellas de la música estadounidense de todos los tiempos. Ella dará paso al juramento de Joe Biden, ante el magistrado del Supremo John Paul Stevens. El testigo musical lo tomará a continuación John Williams, el compositor de varias de las más conocidas melodías de la historia del cine, como las de Tiburón, Indiana Jones o La guerra de las galaxias. Bajo la batuta de Williams tocarán el afamado violinista israelí Itzhak Perlman y el violoncelista de origen chino Yo-Yo Ma.
Serán en torno al mediodía (18.00 GMT) cuando Obama tome su juramento acompañado por su mujer, Michelle, y sus hijas Sasha y Malia. Obama levantará la mano derecha y, con su mano izquierda sobre la misma Biblia sobre la que juró en 1861 Abraham Lincoln, pronunciará la fórmula encabezándola con su nombre completo: Barack Husein Obama. Entonces pronunciará el discurso destinado a llenar de ilusión al pueblo de EE UU, inmerso en una gran crisis económica y de prestigio. El acto se cerrará con un poema leído por la poetisa Elizabeth Alexander y con la bendición final a cargo del reverendo Joseph Lowery, defensor de los derechos civiles. Una salva de 21 cañonazos y la interpretación del Himno Nacional por el coro Sea Chanters de la Marina.
http://www.elpais.com/articulo/internacional/gran/dia/Obama/elpepuint/20090120elpepuint_11/Tes
Barack Obama
El sueño se hace realidad
Barack Obama juramenta como presidente de Estados Unidos; primer afroamericano comandante en jefe de la nación
Maribel Hastings / Corresponsal de La Opinión | 2009-01-20 | La Opinión
WASHINGTON, D.C.— Barack Hussein Obama, de 47 años de edad, hijo de un inmigrante africano de Kenia y de una anglosajona de Kansas, asume hoy las riendas del país como el 44to. presidente de Estados Unidos y el primer afroamericano en ocupar el cargo.
Un día después de celebrarse el natalicio 80 del ícono de derechos civiles, Martin Luther King, Jr., Obama juramentará en las escalinatas del lado Oeste del Capitolio utilizando la Biblia que en 1861 empleó otro de sus modelos, el presidente número 16, Abraham Lincoln, emancipador de los esclavos.
El juez presidente de la Corte Suprema de la nación , John G. Roberts, Jr., nombrado por el saliente presidente George W. Bush, juramentará a Obama, mientras el magistrado John Paul Stevens tendrá a su cargo la investidura del vicepresidente electo, Joseph Biden.
Obama llega a la presidencia en medio de dos guerras y de la peor crisis económica en Estados Unidos desde la Gran Depresión.
Pero el joven abogado, organizador comunitario, y ex senador estatal y federal, ha generado una ola de optimismo que muchos esperan lo ayude a convencer al país de que se avecinan más sacrificios y de que el "cambio" que prometió en la carrera presidencial no será inmediato.
Ese fue el mensaje que enfatizó Obama en los días que precedieron la investidura y se espera que vuelva a hacerlo en su discurso de hoy donde usualmente los mandatarios exponen su visión de a dónde quieren llevar al país.
El programa de media hora comienza a las 11:30 a.m. (8:30 a.m. hora de California).
Momentos antes será recibido en la Casa Blanca por el presidente saliente George W. Bush y su esposa Laura para un breve encuentro antes de dirigirse al Capitolio.
La multitud que arropa gran parte de esta ciudad siguió aumentando ayer y las autoridades, con una masiva presencia militar en cada esquina de la ciudad, se aprestaban a recibir cerca de dos millones de personas o posiblemente más.
Y aunque Obama y el comité inaugural han tratado por todos los medios de enfatizar que no se trata únicamente de la celebración por el primer afroamericano en llegar a la presidencia sino de un triunfo de todos en la lucha por la igualdad de oportunidades, es imposible obviar el significado del ascenso de Obama para los afroamericanos.
Parece que han peregrinado desde todas partes para ver con sus propios ojos que, en efecto, un afroamericano será el nuevo presidente de Estados Unidos.
Así lo explicó a La Opinión Lisa Davis, una afroamericana que viajó desde Houston, Texas, "porque tenía que ver con mis propios ojos que es verdad lo que está pasando, que Obama es el presidente".
La Opinión se topó con Davis mientras aguardaba por el sobrino en cuyo hogar pernoctaría. Viajó sin sus hijos "pero lo hice por ellos y por mis futuros nietos para que algún día puedan decir que el día que el primer presidente afroamericano fue instalado ‘Mi madre, mi abuela estuvo allí’", indicó Davis.
No pudo contener el llanto. "Mi hijo tiene diez años y siempre le dije que él sería el primer presidente afroamericano y para mí es importante porque Barack sienta un precedente para mi hijo, mi familia, mi raza, mi país y para todas las razas", indicó Davis.
Elijah Johnson, jovencito afroamericano de diez años de edad y residente de D.C., trataba de escoger entre las decenas de recordatorios conmemorativos de la investidura. Preguntó por varios precios hasta que optó por un botón con el rostro de Obama por $3.99. "Tengo que usar mi dinero y no puedo gastarlo todo, pero tengo que guardar un pedacito de historia", indicó a La Opinión.
Y ciertamente la frase más repetida fue presenciar de primera mano "cómo se hace historia".
Obama comenzó a hacer historia mucho antes, cuando anunció que aspiraba a la nominación presidencial demócrata el 10 de febrero de 2007 con apenas dos años como senador federal por el estado de Illinois.
En el proceso desarticuló las maquinarias de veteranos políticos demócratas y republicanos y se alzó con un decisivo triunfo en los comicios del 4 de noviembre de 2008.
Si algo ha evidenciado es su capacidad de trabajar aun con sus principales rivales. Seleccionó a Hillary Clinton, su principal rival por la nominación demócrata, como Secretaria de Estado; y anoche, por ejemplo, asistió a una cena de gala en la que se rindió homenaje a su rival republicano en la elección general, el senador John McCain, con quien espera colaborar en diversos asuntos, entre esos, la reforma migratoria.
Y con el reto de avanzar un multimillonario plan de estímulo económico, ciertamente requerirá del apoyo de los dos partidos.
Pasadas las celebraciones de hoy, se espera que en los próximos días Obama comience a anunciar algunos cambios en las políticas de su predecesor, George W. Bush, entre esas, lo relacionado al uso de la tortura en los interrogatorios de sospechosos de terrorismo, y el cierre de la prisión que alberga a esos sospechosos en la Base Naval de Guantánamo en Cuba.
http://www.impre.com/laopinion/noticias/2009/1/20/el-suentilde;o-se-hace-realida-104535-1.html
Barack Obama juramenta como presidente de Estados Unidos; primer afroamericano comandante en jefe de la nación
Maribel Hastings / Corresponsal de La Opinión | 2009-01-20 | La Opinión
WASHINGTON, D.C.— Barack Hussein Obama, de 47 años de edad, hijo de un inmigrante africano de Kenia y de una anglosajona de Kansas, asume hoy las riendas del país como el 44to. presidente de Estados Unidos y el primer afroamericano en ocupar el cargo.
Un día después de celebrarse el natalicio 80 del ícono de derechos civiles, Martin Luther King, Jr., Obama juramentará en las escalinatas del lado Oeste del Capitolio utilizando la Biblia que en 1861 empleó otro de sus modelos, el presidente número 16, Abraham Lincoln, emancipador de los esclavos.
El juez presidente de la Corte Suprema de la nación , John G. Roberts, Jr., nombrado por el saliente presidente George W. Bush, juramentará a Obama, mientras el magistrado John Paul Stevens tendrá a su cargo la investidura del vicepresidente electo, Joseph Biden.
Obama llega a la presidencia en medio de dos guerras y de la peor crisis económica en Estados Unidos desde la Gran Depresión.
Pero el joven abogado, organizador comunitario, y ex senador estatal y federal, ha generado una ola de optimismo que muchos esperan lo ayude a convencer al país de que se avecinan más sacrificios y de que el "cambio" que prometió en la carrera presidencial no será inmediato.
Ese fue el mensaje que enfatizó Obama en los días que precedieron la investidura y se espera que vuelva a hacerlo en su discurso de hoy donde usualmente los mandatarios exponen su visión de a dónde quieren llevar al país.
El programa de media hora comienza a las 11:30 a.m. (8:30 a.m. hora de California).
Momentos antes será recibido en la Casa Blanca por el presidente saliente George W. Bush y su esposa Laura para un breve encuentro antes de dirigirse al Capitolio.
La multitud que arropa gran parte de esta ciudad siguió aumentando ayer y las autoridades, con una masiva presencia militar en cada esquina de la ciudad, se aprestaban a recibir cerca de dos millones de personas o posiblemente más.
Y aunque Obama y el comité inaugural han tratado por todos los medios de enfatizar que no se trata únicamente de la celebración por el primer afroamericano en llegar a la presidencia sino de un triunfo de todos en la lucha por la igualdad de oportunidades, es imposible obviar el significado del ascenso de Obama para los afroamericanos.
Parece que han peregrinado desde todas partes para ver con sus propios ojos que, en efecto, un afroamericano será el nuevo presidente de Estados Unidos.
Así lo explicó a La Opinión Lisa Davis, una afroamericana que viajó desde Houston, Texas, "porque tenía que ver con mis propios ojos que es verdad lo que está pasando, que Obama es el presidente".
La Opinión se topó con Davis mientras aguardaba por el sobrino en cuyo hogar pernoctaría. Viajó sin sus hijos "pero lo hice por ellos y por mis futuros nietos para que algún día puedan decir que el día que el primer presidente afroamericano fue instalado ‘Mi madre, mi abuela estuvo allí’", indicó Davis.
No pudo contener el llanto. "Mi hijo tiene diez años y siempre le dije que él sería el primer presidente afroamericano y para mí es importante porque Barack sienta un precedente para mi hijo, mi familia, mi raza, mi país y para todas las razas", indicó Davis.
Elijah Johnson, jovencito afroamericano de diez años de edad y residente de D.C., trataba de escoger entre las decenas de recordatorios conmemorativos de la investidura. Preguntó por varios precios hasta que optó por un botón con el rostro de Obama por $3.99. "Tengo que usar mi dinero y no puedo gastarlo todo, pero tengo que guardar un pedacito de historia", indicó a La Opinión.
Y ciertamente la frase más repetida fue presenciar de primera mano "cómo se hace historia".
Obama comenzó a hacer historia mucho antes, cuando anunció que aspiraba a la nominación presidencial demócrata el 10 de febrero de 2007 con apenas dos años como senador federal por el estado de Illinois.
En el proceso desarticuló las maquinarias de veteranos políticos demócratas y republicanos y se alzó con un decisivo triunfo en los comicios del 4 de noviembre de 2008.
Si algo ha evidenciado es su capacidad de trabajar aun con sus principales rivales. Seleccionó a Hillary Clinton, su principal rival por la nominación demócrata, como Secretaria de Estado; y anoche, por ejemplo, asistió a una cena de gala en la que se rindió homenaje a su rival republicano en la elección general, el senador John McCain, con quien espera colaborar en diversos asuntos, entre esos, la reforma migratoria.
Y con el reto de avanzar un multimillonario plan de estímulo económico, ciertamente requerirá del apoyo de los dos partidos.
Pasadas las celebraciones de hoy, se espera que en los próximos días Obama comience a anunciar algunos cambios en las políticas de su predecesor, George W. Bush, entre esas, lo relacionado al uso de la tortura en los interrogatorios de sospechosos de terrorismo, y el cierre de la prisión que alberga a esos sospechosos en la Base Naval de Guantánamo en Cuba.
http://www.impre.com/laopinion/noticias/2009/1/20/el-suentilde;o-se-hace-realida-104535-1.html
Etiquetas:
Barack Obama,
Juramentación
Dia historico en los Estados Unidos de América: Toma de posesión de Barack Obama
Barack Obama hace historia al jurar como primer presidente negro de EEUU
Barack Obama inscribe este martes su nombre en la Historia al jurar como el primer presidente negro de Estados Unidos ante una enorme multitud en Washington, para dar inicio a un gobierno que estará cercado por las adversidades: recesión económica y frentes bélicos abiertos.
Obama, a sus 47 años, coronará una meteórica carrera política, que se colocó bajo los focos en 2004, cuando jure su cargo en las escalinatas del edificio del Congreso a las 11H30 locales (16H30 GMT), junto a quien será su vicepresidente, Joe Biden.
Después de ser investido como el presidente 44º de Estados Unidos, Obama encabezará un desfile de más de 10.000 personas por el centro de Washington, pero antes ofrecerá un esperado discurso, que provoca expectativas dada la buena oratoria del nuevo mandatario.
Se calcula que alrededor de un millón de espectadores desafiarán las bajas temperaturas y se congregarán para observar los históricos actos, que transcurrirán bajo un inédito operativo de seguridad que incluye más de 12.000 militares y policías, con patrullaje aéreo, terrestre y fluvial.
La víspera, durante la jornada de conmemoración del activista por los derechos civiles Martin Luther King, Obama insistió en lo complejo de los retos que enfrenta su país, pero ofreció renovar la promesa del sueño americano.
"Estamos resueltos a caminar juntos. Y al avanzar en la misión de renovar la promesa de este país, recordemos la lección de King: que nuestros sueños separados son en realidad uno solo", indicó Obama en un comunicado en el que rindió tributo al defensor de la igualdad racial, asesinado en 1968.
Pero Obama, hijo de padre de raza negra keniano y madre de raza blanca de Kansas, advirtió: "No voy a pretender que superar estos obstáculos será fácil (...) Pero no se olviden de que el verdadero carácter de nuestra nación se revela no en los tiempos de comodidad y calma", sino en situaciones adversas.
El flamante presidente dedicó el lunes al trabajo comunitario y, en concordancia con su llamada a la acción, no dudó en deshacerse de su chaqueta y remangarse la camisa para pintar y decorar un albergue para jóvenes sin hogar.
La mayoría de los estadounidenses son optimistas ante la llegada de Obama, según encuestas, pero le exigirán resultados ante la apremiante situación del país, que conjuga una recesión no vista en décadas y guerras abiertas en Afganistán e Irak.
Obama intentará materializar su oferta de romper con las políticas reinantes durante los ocho años de gobierno de George W. Bush. Ello incluye el retorno de las tropas de Irak y el replanteamiento del conflicto en Afganistán, además del cierre del polémico centro de detención de Guantánamo, en la isla de Cuba.
También intentará impregnar a Washington de un espíritu bipartidista. Como muestra de su intención, el lunes ofreció un brindis por su rival en las elecciones de noviembre, John McCain, a quien anunció que ahora llega una nueva era "de cooperación construida sobre las cosas que tenemos en común".
Durante el acto de investidura, el secretario de Defensa, Robert Gates, permanecerá en una locación desconocida, y se convertiría en el "sucesor designado" de Obama, en el caso de una catástrofe.
La jornada, que se iniciará con la asistencia a misa de Obama y Biden junto a sus esposas, culminará con diez galas oficiales en honor del nuevo mandatario, quien luego podrá retirarse a descansar en su nuevo hogar, la Casa Blanca, acompañado de su esposa Michelle y sus dos hijas Malia y Sasha.
http://www.google.com/hostednews/afp/article/ALeqM5hQCmZOWYo2JM1FaVHcv2y6xgYRtA
Barack Obama inscribe este martes su nombre en la Historia al jurar como el primer presidente negro de Estados Unidos ante una enorme multitud en Washington, para dar inicio a un gobierno que estará cercado por las adversidades: recesión económica y frentes bélicos abiertos.
Obama, a sus 47 años, coronará una meteórica carrera política, que se colocó bajo los focos en 2004, cuando jure su cargo en las escalinatas del edificio del Congreso a las 11H30 locales (16H30 GMT), junto a quien será su vicepresidente, Joe Biden.
Después de ser investido como el presidente 44º de Estados Unidos, Obama encabezará un desfile de más de 10.000 personas por el centro de Washington, pero antes ofrecerá un esperado discurso, que provoca expectativas dada la buena oratoria del nuevo mandatario.
Se calcula que alrededor de un millón de espectadores desafiarán las bajas temperaturas y se congregarán para observar los históricos actos, que transcurrirán bajo un inédito operativo de seguridad que incluye más de 12.000 militares y policías, con patrullaje aéreo, terrestre y fluvial.
La víspera, durante la jornada de conmemoración del activista por los derechos civiles Martin Luther King, Obama insistió en lo complejo de los retos que enfrenta su país, pero ofreció renovar la promesa del sueño americano.
"Estamos resueltos a caminar juntos. Y al avanzar en la misión de renovar la promesa de este país, recordemos la lección de King: que nuestros sueños separados son en realidad uno solo", indicó Obama en un comunicado en el que rindió tributo al defensor de la igualdad racial, asesinado en 1968.
Pero Obama, hijo de padre de raza negra keniano y madre de raza blanca de Kansas, advirtió: "No voy a pretender que superar estos obstáculos será fácil (...) Pero no se olviden de que el verdadero carácter de nuestra nación se revela no en los tiempos de comodidad y calma", sino en situaciones adversas.
El flamante presidente dedicó el lunes al trabajo comunitario y, en concordancia con su llamada a la acción, no dudó en deshacerse de su chaqueta y remangarse la camisa para pintar y decorar un albergue para jóvenes sin hogar.
La mayoría de los estadounidenses son optimistas ante la llegada de Obama, según encuestas, pero le exigirán resultados ante la apremiante situación del país, que conjuga una recesión no vista en décadas y guerras abiertas en Afganistán e Irak.
Obama intentará materializar su oferta de romper con las políticas reinantes durante los ocho años de gobierno de George W. Bush. Ello incluye el retorno de las tropas de Irak y el replanteamiento del conflicto en Afganistán, además del cierre del polémico centro de detención de Guantánamo, en la isla de Cuba.
También intentará impregnar a Washington de un espíritu bipartidista. Como muestra de su intención, el lunes ofreció un brindis por su rival en las elecciones de noviembre, John McCain, a quien anunció que ahora llega una nueva era "de cooperación construida sobre las cosas que tenemos en común".
Durante el acto de investidura, el secretario de Defensa, Robert Gates, permanecerá en una locación desconocida, y se convertiría en el "sucesor designado" de Obama, en el caso de una catástrofe.
La jornada, que se iniciará con la asistencia a misa de Obama y Biden junto a sus esposas, culminará con diez galas oficiales en honor del nuevo mandatario, quien luego podrá retirarse a descansar en su nuevo hogar, la Casa Blanca, acompañado de su esposa Michelle y sus dos hijas Malia y Sasha.
http://www.google.com/hostednews/afp/article/ALeqM5hQCmZOWYo2JM1FaVHcv2y6xgYRtA
Etiquetas:
Barack Obama,
Toma de posesion
martes, noviembre 04, 2008
Barack Obama: Presidente de U.S.A
Barack Obama: un sueño hecho realidad
Martes, 04 de Noviembre del 2008 - 23:41:13
Barack Obama escribió hoy un renglón de la historia al resultar elegido en las urnas el primer presidente negro de Estados Unidos y hacer realidad así el sueño del líder de los derechos civiles Martin Luther King.
"Sueño con que mis cuatro hijos vivan un día en un país donde no se les juzgue por el color de su piel", dijo hace 45 años King en un EEUU muy distinto, en el que la posibilidad de que un negro llegara a la Casa Blanca parecía imposible de alcanzar.
El senador demócrata por Illinois, de 47 años, famoso por su temple calmado, del que ha hecho gala una y otra vez durante su larga campaña hacia la Presidencia, encarna como nadie el sueño de reconciliación en un país con profundas heridas raciales.
Su talante conciliador quedó de manifiesto durante la convención nacional del Partido Demócrata en Boston, en 2004.
"No hay un EEUU blanco y un EEUU negro, sino los Estados Unidos de América", dijo entonces, en un discurso esperanzador que lo catapultó a la esfera política nacional.
La historia del candidato presidencial demócrata es, como él bien dice, "poco convencional".
Nacido en 1961 en Hawai, es hijo de Stanley Ann Dunham, una antropóloga nacida en Kansas, y de Barack Obama Sr., un economista keniano educado en Harvard, ambos ya fallecidos.
El matrimonio se separó cuando él tenía dos años y sólo vería a su padre una vez más durante una visita de éste a EEUU.
Su madre volvió a contraer matrimonio con Lolo Soetoro-Ng, un ciudadano de Indonesia, donde Obama pasó varios años de su infancia antes de regresar a Hawai a los diez años para vivir con sus abuelos maternos y tener acceso así a una mejor educación.
Su abuela, Madelyn Dunham, que falleció el lunes en Hawai a los 86 años debido a un cáncer, fue una de las presencias más importantes de su vida, la mujer que, según él dice, se sacrificó por él una y otra vez y quien lo quiso "más que a nada en el mundo".
Pese a que sus abuelos lo criaron en un ambiente estable, Obama sufrió una fuerte crisis de identidad durante su adolescencia, que estuvo marcada no sólo por una destacada trayectoria escolar, sino también por años de rebeldía y escarceos con las drogas.
A esos años le siguió una selecta formación en las universidades de Columbia y Harvard, una etapa como profesor y defensor de los derechos civiles en Chicago, su elección como senador estatal y su desembarco como senador en Washington en 2004.
Ayudado por su carisma, se granjeó una popularidad similar a la de una estrella del rock que lo ayudó a atraer a sus mítines a decenas de miles de personas.
Sus rivales políticos trataron de utilizar sin éxito ese poder para arrastrar a las masas para presentarlo como una simple "celebridad" con mucha facilidad de palabra y escasa preparación para los desafíos del poder.
El autorretrato que él mismo perfiló durante los largos meses de campaña proyectó una imagen bien distinta: la del paladín del cambio en un país que lo pide a gritos y defensor de una clase media venida a menos durante la impopular presidencia de George W. Bush.
Sus dos libros autobiográficos "The Audacity of Hope" (La audacia de la esperanza) y "Dreams from my father" (Sueños de mi padre) se han convertido en los más vendidos.
Los observadores mencionan con frecuencia que el secreto de su éxito obedece a un arma rudimentaria: el poder de la palabra.
Obama asegura no haberse percatado de su poder dialéctico hasta que participó en una marcha contra la segregación racial en la universidad y descubrió que había captado la atención de los asistentes tras empezar a hablar.
"Los congregados se quedaron callados y me miraban", recuerda en "Dreams from my father".
Su carrera política arrancó, curiosamente, con discursos que no conectaban bien con el público y en los que abundaban los detalles sobre sus programas.
No sería hasta 2004, durante su campaña al Senado, cuando introdujo los elementos de "esperanza, cambio y futuro" que tiñen la entusiasta retórica que tan buenos resultados le ha dado.
Obama está casado con Michelle Robinson Obama, que es abogada. La pareja tiene dos hijas: Malia Ann y Natasha (Sasha).
-EFE
http://www.rpp.com.pe/2008/11/04/barack_obama:_un_sue%C3%B1o_hecho_realidad/nid_144576.html
Etiquetas:
Barack Obama,
Presidente de U.S.A
lunes, noviembre 03, 2008
Ave fénix contra puño de acero
Obama, un duro con guante de terciopelo, ha forjado una amplia coalición por el cambio
El republicano, un superviviente, es el mal menor para los continuistas
Oviedo, Eugenio FUENTES
Las presidenciales de mañana, martes, en EE UU enfrentan a dos personalidades en apariencia muy diferentes, pero con un fondo común de navegantes solitarios. El demócrata Obama, a quien sus próximos definen como un puño de acero en un guante de terciopelo, se mide con el republicano McCain, cuya biografía militar y política lo asimila a una reencarnación del ave fénix. Las encuestas profetizan que el puño de acero reducirá al fénix a sus cenizas.
Obama, un hombre de mente ágil, ideas claras, retórica brillante y distanciada arrogancia, es un integrador, especialista en forjar coaliciones. Caminar por el filo de la navaja, conciliar posiciones contrapuestas, es su especialidad. Y puede hacerlo porque no es sectario, porque, en el fondo, él mismo es su único partido. Es el motor solitario de un movimiento de masas.
Cerebral y metódico, con un punto mesiánico, Obama desarrolló su capacidad para formar equipos desde sus primeros días de organizador comunitario en Chicago, la capital negra de EE UU. Su mayor logro ha sido su equipo para esta campaña presidencial, capaz de derrotar a la poderosa maquinaria de Hillary Clinton, batir todos los récords de recaudación y generar un movimiento de voluntarios sin precedentes.
En el corazón de McCain también late un lobo solitario. Pero, a diferencia de Obama, el senador por Arizona siempre ha corrido solo. Forjado en la disciplina militar, este hijo y nieto de lobos marinos, con estrellas de almirantes, reforzó su capacidad de supervivencia y su aura de rebelde durante su cautiverio en Vietnam. Después se aproximó como militar de escolta a los políticos de Washington y, ya en los años ochenta, saltó al Senado encaramado en la ola revolucionaria liderada por Reagan.
De físico menos atractivo que Obama, McCain es, sin embargo, afable y directo, con tendencia a la improvisación, al chiste y, a veces, a convertirse en mero comediante. Parece saber menos las lecciones que Obama, aunque nunca le falta ese guiño amigable del que es incapaz el demócrata. Pero como organizador de equipos es flojo: las primarias aún no habían comenzado y McCain ya se había gastado todas las donaciones. Tuvo que empezar de cero.
Obama y McCain tienen raíces muy distintas. El demócrata, mulato calificado de candidato multicultural, surge de una mezcla que integra Kansas, Kenia, Hawai, Indonesia y la California de sus años universitarios. Heredero espiritual de la lucha por los derechos civiles, buscó arraigo en Chicago, donde se casó y se integró en la Iglesia trinitaria. Fue después cuando estudió Derecho en Harvard, su trampolín a la política.
Tanteó primero a los llamados negros nacionalistas, defensores de la «nación negra». Pero ahí era -además de un mulato, un «blanco con cara de negro»- un recién llegado. En los círculos de la «lucha negra» la antigüedad se respeta y Obama intentó saltarse la jerarquía. Fue derrotado, lo que le llevó a ampliar su campo y buscar su electorado en los reformadores, blancos o negros.
Esa vía es la que le ha llevado a ser el adalid del cambio, a través de un proceso en el que -denunciando el racismo pero sin pedir nunca el voto para un «candidato negro»- conquistó uno tras otro a los jóvenes progresistas, a los blancos progresistas, a los negros, a los latinos, a los obreros blancos de Hillary Clinton y, por fin, a independientes y a republicanos moderados.
Las raíces de McCain hay que buscarlas en el Ejército: la tradición militar de su familia se remonta hasta el Estado Mayor de George Washington. Y decir Ejército en EE UU es decir la columna vertebral del país. McCain es, pues, ante todo un patriota conservador y tradicional.
Ocurrió con McCain que su republicanismo empezó a cotizar a la baja cuando se forjó, siendo presidente Clinton, la coalición que aupó a Bush a la Presidencia. El lobo solitario fue triturado en 2000 por la apisonadora «neocon», que lo desalojó de las primarias con una despiadada campaña de destrucción personal.
McCain firmó la paz con Bush, pero fue excluido del Gobierno y, más tarde, ya en 2004, su formación militar le dijo que la guerra de Irak, que aprobó en 2003, era una chapuza. Como muchos militares, chocó con Rumsfeld, el jefe civil del Pentágono, y chocó con las torturas de Abu Ghraib. Esas credenciales son las que ha mostrado en campaña.
Sin embargo, las discrepancias del rebelde solitario con Bush no han bastado para formar una coalición unida. McCain tiene el apoyo natural del Ejército, los republicanos tradicionales y los independientes moderados. Pero le cuesta zanjar sus querellas con los fundamentalistas cristianos, pilar básico «neocon», y con el aparato del partido, que sigue viendo en él un francotirador.
Con esa base inestable, el patriota McCain encaró las elecciones con el foco puesto en la política exterior. Explicó sus choques con Bush, proclamó que EE UU debe resistir y ganar la guerra contra el terrorismo y vendió credenciales de comandante en jefe. Pero la crisis financiera le alteró el guión, convirtiéndole en el mal menor de quienes rechazan el cambio «socialista» de Obama. Y resistirse al cambio en tiempos de crisis, dicen las encuestas, no da para ganar unas elecciones.
«Mac is back» (Mac ha vuelto). «Luchemos juntos para llegar a la Casa Blanca».
Principios generales
El Gobierno debe intervenir lo menos posible en la vida de los ciudadanos y en las actividades de las empresas. Acusa a Obama de pretender redistribuir la riqueza, lo que lo hace sospechoso de «socialismo», palabra tabú en EE UU.
Impuestos
Se opone a las subidas. Quiere renovar los recortes de impuestos de Bush a empresas y grandes fortunas, que expiran en 2011.
Gasto público
Congelarlo. Los beneficiarios de los vigentes programas gubernamentales se mantienen.
Sanidad
Exención fiscal de 5.000 dólares para que cada ciudadano se pague el seguro que quiera. El coste medio de un seguro son 12.000 dólares.
Política exterior
Mantener las tropas en Irak hasta la victoria. Atacar a Irán si es preciso. Crear una «liga de las democracias» como alternativa a la ONU.
«Sí, podemos». «Quiero cambiar el mundo».
Principios generales
El Gobierno debe intervenir allí donde sea necesario para corregir las desigualdades y luchar contra la injusticia.
Impuestos
Subida de impuestos para grandes empresas y grandes fortunas. Los ingresos menores de 250.000 euros tendrán rebajas fiscales.
Gasto público
Eliminar todos los programas que no funcionan e invertir más en educación, sanidad y reducción de la dependencia energética.
Sanidad
Reducir las primas de los seguros privados. Cobertura universal de la Seguridad Social.
Política exterior
Tras proponer la retirada de las tropas de Irak, moderó su discurso y defiende una retirada escalonada. Reforzar la lucha en Afganistán. No se niega atacar a Irán, pero también quiere dialogar. Multilateralismo, sin aceptar vetos.
http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008110300_44_692236__Internacional-fenix-contra-acero
El republicano, un superviviente, es el mal menor para los continuistas
Oviedo, Eugenio FUENTES
Las presidenciales de mañana, martes, en EE UU enfrentan a dos personalidades en apariencia muy diferentes, pero con un fondo común de navegantes solitarios. El demócrata Obama, a quien sus próximos definen como un puño de acero en un guante de terciopelo, se mide con el republicano McCain, cuya biografía militar y política lo asimila a una reencarnación del ave fénix. Las encuestas profetizan que el puño de acero reducirá al fénix a sus cenizas.
Obama, un hombre de mente ágil, ideas claras, retórica brillante y distanciada arrogancia, es un integrador, especialista en forjar coaliciones. Caminar por el filo de la navaja, conciliar posiciones contrapuestas, es su especialidad. Y puede hacerlo porque no es sectario, porque, en el fondo, él mismo es su único partido. Es el motor solitario de un movimiento de masas.
Cerebral y metódico, con un punto mesiánico, Obama desarrolló su capacidad para formar equipos desde sus primeros días de organizador comunitario en Chicago, la capital negra de EE UU. Su mayor logro ha sido su equipo para esta campaña presidencial, capaz de derrotar a la poderosa maquinaria de Hillary Clinton, batir todos los récords de recaudación y generar un movimiento de voluntarios sin precedentes.
En el corazón de McCain también late un lobo solitario. Pero, a diferencia de Obama, el senador por Arizona siempre ha corrido solo. Forjado en la disciplina militar, este hijo y nieto de lobos marinos, con estrellas de almirantes, reforzó su capacidad de supervivencia y su aura de rebelde durante su cautiverio en Vietnam. Después se aproximó como militar de escolta a los políticos de Washington y, ya en los años ochenta, saltó al Senado encaramado en la ola revolucionaria liderada por Reagan.
De físico menos atractivo que Obama, McCain es, sin embargo, afable y directo, con tendencia a la improvisación, al chiste y, a veces, a convertirse en mero comediante. Parece saber menos las lecciones que Obama, aunque nunca le falta ese guiño amigable del que es incapaz el demócrata. Pero como organizador de equipos es flojo: las primarias aún no habían comenzado y McCain ya se había gastado todas las donaciones. Tuvo que empezar de cero.
Obama y McCain tienen raíces muy distintas. El demócrata, mulato calificado de candidato multicultural, surge de una mezcla que integra Kansas, Kenia, Hawai, Indonesia y la California de sus años universitarios. Heredero espiritual de la lucha por los derechos civiles, buscó arraigo en Chicago, donde se casó y se integró en la Iglesia trinitaria. Fue después cuando estudió Derecho en Harvard, su trampolín a la política.
Tanteó primero a los llamados negros nacionalistas, defensores de la «nación negra». Pero ahí era -además de un mulato, un «blanco con cara de negro»- un recién llegado. En los círculos de la «lucha negra» la antigüedad se respeta y Obama intentó saltarse la jerarquía. Fue derrotado, lo que le llevó a ampliar su campo y buscar su electorado en los reformadores, blancos o negros.
Esa vía es la que le ha llevado a ser el adalid del cambio, a través de un proceso en el que -denunciando el racismo pero sin pedir nunca el voto para un «candidato negro»- conquistó uno tras otro a los jóvenes progresistas, a los blancos progresistas, a los negros, a los latinos, a los obreros blancos de Hillary Clinton y, por fin, a independientes y a republicanos moderados.
Las raíces de McCain hay que buscarlas en el Ejército: la tradición militar de su familia se remonta hasta el Estado Mayor de George Washington. Y decir Ejército en EE UU es decir la columna vertebral del país. McCain es, pues, ante todo un patriota conservador y tradicional.
Ocurrió con McCain que su republicanismo empezó a cotizar a la baja cuando se forjó, siendo presidente Clinton, la coalición que aupó a Bush a la Presidencia. El lobo solitario fue triturado en 2000 por la apisonadora «neocon», que lo desalojó de las primarias con una despiadada campaña de destrucción personal.
McCain firmó la paz con Bush, pero fue excluido del Gobierno y, más tarde, ya en 2004, su formación militar le dijo que la guerra de Irak, que aprobó en 2003, era una chapuza. Como muchos militares, chocó con Rumsfeld, el jefe civil del Pentágono, y chocó con las torturas de Abu Ghraib. Esas credenciales son las que ha mostrado en campaña.
Sin embargo, las discrepancias del rebelde solitario con Bush no han bastado para formar una coalición unida. McCain tiene el apoyo natural del Ejército, los republicanos tradicionales y los independientes moderados. Pero le cuesta zanjar sus querellas con los fundamentalistas cristianos, pilar básico «neocon», y con el aparato del partido, que sigue viendo en él un francotirador.
Con esa base inestable, el patriota McCain encaró las elecciones con el foco puesto en la política exterior. Explicó sus choques con Bush, proclamó que EE UU debe resistir y ganar la guerra contra el terrorismo y vendió credenciales de comandante en jefe. Pero la crisis financiera le alteró el guión, convirtiéndole en el mal menor de quienes rechazan el cambio «socialista» de Obama. Y resistirse al cambio en tiempos de crisis, dicen las encuestas, no da para ganar unas elecciones.
«Mac is back» (Mac ha vuelto). «Luchemos juntos para llegar a la Casa Blanca».
Principios generales
El Gobierno debe intervenir lo menos posible en la vida de los ciudadanos y en las actividades de las empresas. Acusa a Obama de pretender redistribuir la riqueza, lo que lo hace sospechoso de «socialismo», palabra tabú en EE UU.
Impuestos
Se opone a las subidas. Quiere renovar los recortes de impuestos de Bush a empresas y grandes fortunas, que expiran en 2011.
Gasto público
Congelarlo. Los beneficiarios de los vigentes programas gubernamentales se mantienen.
Sanidad
Exención fiscal de 5.000 dólares para que cada ciudadano se pague el seguro que quiera. El coste medio de un seguro son 12.000 dólares.
Política exterior
Mantener las tropas en Irak hasta la victoria. Atacar a Irán si es preciso. Crear una «liga de las democracias» como alternativa a la ONU.
«Sí, podemos». «Quiero cambiar el mundo».
Principios generales
El Gobierno debe intervenir allí donde sea necesario para corregir las desigualdades y luchar contra la injusticia.
Impuestos
Subida de impuestos para grandes empresas y grandes fortunas. Los ingresos menores de 250.000 euros tendrán rebajas fiscales.
Gasto público
Eliminar todos los programas que no funcionan e invertir más en educación, sanidad y reducción de la dependencia energética.
Sanidad
Reducir las primas de los seguros privados. Cobertura universal de la Seguridad Social.
Política exterior
Tras proponer la retirada de las tropas de Irak, moderó su discurso y defiende una retirada escalonada. Reforzar la lucha en Afganistán. No se niega atacar a Irán, pero también quiere dialogar. Multilateralismo, sin aceptar vetos.
http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008110300_44_692236__Internacional-fenix-contra-acero
Etiquetas:
Barack Obama,
John McCain
viernes, agosto 29, 2008
Convencion democrata: Discurso de Barack Obama
Discurso de Barack Obama en la convención de Denver
TRADUCCIÓN DE LA AGENCIA EFE 29/08/2008
Al presidente Dean y a mi gran amigo Dick Durban; y a todos mis conciudadanos de esta gran nación:
Con profunda gratitud y una gran humildad, acepto vuestra nominación para la Presidencia de Estados Unidos.
Dejadme expresar mi agradecimiento a la histórica lista de candidatos que me han acompañado en este viaje, y especialmente a quien ha llegado más lejos -una campeona para los trabajadores americanos y una inspiración para mis hijas y las vuestras - Hillary Rodham Clinton. Al presidente Clinton, que anoche demostró la necesidad de cambio como sólo él puede hacerlo, a Ted Kennedy, que encarna el espíritu de sacrificio; y al próximo vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, os doy las gracias.
Estoy agradecido de terminar este camino con uno de los más brillantes estadistas de nuestro tiempo, un hombre con el que se siente a gusto todo el mundo, desde los líderes mundiales hasta los revisores de la compañía de trenes Amtrak que todavía toma para regresar a su casa cada noche.
Al amor de mi vida, nuestra próxima primera dama, Michelle Obama, y a Sasha y Malia - os amo mucho y estoy muy orgulloso de vosotras.
Hace cuatro años, estaba delante vuestro y os conté mi historia - de la breve unión de un joven de Kenia y una joven mujer de Kansas que no les iban muy bien las cosas ni eran muy conocidos, pero que compartían la creencia de que en América, su hijo podía alcanzar lo que se propusiese en su cabeza.
Es esa promesa la que ha hecho este país destacar - que con un duro trabajo y sacrificio, cada uno de nosotros puede tratar de alcanzar nuestros sueños y también seguir siendo parte de la familia americana para asegurarnos que la siguiente generación podrá perseguir igualmente sus sueños.
Es por ello por lo que comparezco hoy esta noche. Porque durante 230 años, en cada momento en el que esa promesa estaba en peligro, hombres y mujeres corrientes -estudiantes y soldados, granjeros y profesores, enfermeras y limpiadoras- encontraron el coraje para mantenerla viva.
Nos encontramos en uno de esos decisivos momentos - el momento en el que nuestra nación está en guerra, nuestra economía atraviesa una situación confusa, y la promesa americana ha sido amenazada una vez más.
Esta noche, más americanos están sin trabajo y más trabajan por menos. Muchos de vosotros habéis perdido vuestros hogares y muchos más veis cómo cae en picado el valor de vuestras casas. Muchos tenéis automóviles que ahora no os podéis permitir conducir, deudas de las tarjetas de crédito que no podéis pagar, gastos de matrículas inalcanzables.
Todos estos desafíos no son todos atribuibles al Gobierno. Pero el no haberles hecho frente es la consecuencia de la descomposición de la vida política en Washington y las fallidas políticas de George W. Bush.
América es mejor que estos últimos 8 años. Somos mejor país que eso.
Este país es más decente que uno en el que una mujer de Ohio, a punto de jubilarse, se encuentra por una enfermedad en una catastrófica situación después de una dura vida de trabajo.
Este país es más generoso que aquel en el que un hombre de Indiana tiene que ver cómo la maquinaria con la que ha trabajado durante veinte años es embarcada hacia China y, turbado, ha de explicar cómo se siente fracasado al regresar a casa y contarle lo ocurrido a su familia.
Somos más compasivos que un Gobierno que permite que sus veteranos duerman en la calles y sus familias caigan en la pobreza; que permanece de brazos cruzados mientras delante de nuestros ojos se hunde una gran ciudad de América.
Esta noche, le digo al pueblo americano, a los demócratas y a los republicanos, a los independientes de toda esta gran nación. Ya basta. Este momento -esta elección- es nuestra oportunidad para mantener viva en el siglo XXI la promesa americana.
Como la próxima semana, en Minnesota, el mismo partido que os ha traído dos mandatos de George Bush y Dick Cheney le pedirá a este país un tercero, estamos aquí ahora porque amamos este país demasiado para dejar que los próximos cuatro años se parezcan a los últimos ocho. El 4 de noviembre tenemos que levantarnos y decir: ya estamos hartos.
Ahora no dejemos ninguna duda. El candidato republicano, John McCain, ha vestido el uniforme de nuestro país con valor y distinción, y por ello le debemos respeto y gratitud. La próxima semana, también escucharemos sobre esos momentos en los que había roto con su partido como prueba de que el puede traer el cambio que necesitamos.
Pero los hechos son claros, John McCain ha votado con George Bush el noventa por ciento de las veces. Al senador McCain le gusta hablar de juicio, pero en realidad, qué os asegura a vosotros que George Bush ha estado en más del noventa por ciento de las ocasiones acertado. No sé lo que pensáis vosotros, pero yo no estoy dispuesto a asumir sólo una posibilidad de cambio en el diez por ciento.
La verdad es que en cada uno de los asuntos, en cada uno de los que afecten a vuestra vida -salud, educación y en la economía-, el senador McCain ha sido todo, menos independiente. Asegura que nuestra economía ha hecho grandes progresos bajo este presidente. Sostiene que los fundamentos de la economía son fuertes. Y cuando uno de sus principales consejeros - el hombre responsable de escribir su programa económico- hablaba de la ansiedad en la que viven los americanos, dijo que estamos viviendo sólo una recesión mental y que somos, y cito textualmente, una nación de quejicas.
¿Una nación de quejicas ¿ Dígale eso a los orgullosos trabajadores de las plantas de automoción de Michigan que, después de enterarse de que iba a cerrar, todavía siguen yendo cada día a trabajar tan duro como siempre, porque saben que hay quienes cuentan con los frenos que han hecho. Dígale eso a las familias de los militares que cargan sus problemas en silencio, sobre sus hombros, mientras ven cómo sus seres queridos parten para su tercer o cuarto o quinto despliegue. Estos no son quejicas. Trabajan duro, lo entregan todo y aún siguen sin quejarse. Estos son los americanos que yo conozco.
Bien, no creo que al senador McCain no le importe qué es lo que está pasando con la vida de los americanos. Pienso que es que no lo sabe. ¿Por qué otro motivo si no podría él definir a la clase media como aquella que gana menos de cinco millones de dólares al año? ¿De qué manera si no podría proponer cientos de miles de millones en rebajas fiscales para las grandes corporaciones y compañías petroleras pero ni un solo penique de ayuda fiscal para más de cien millones de americanos? ¿Cómo si no puede él ofrecer un plan de salud que penalizará con impuestos a las personas o un plan educativo que no servirá para ayudar en nada a las familias a pagar las escuelas, o el plan para privatizar la seguridad social y jugarse vuestras pensiones".
No es porque a John McCain no le importa, es porque no lo capta.
Durante más de dos décadas ha estado abonado a esa vieja, desacreditada filosofía republicana -da más y más a los que más tienen y confía en que la prosperidad descienda a los demás. En Washington, lo llaman la sociedad de propietarios, pero lo que realmente significa es que estás sólo. ¿Te has quedado sin empleo? Mala suerte. ¿no tienes seguro de salud? El mercado lo resolverá. ¿Has nacido pobre?
Arréglatelas con tu propio esfuerzo, aunque no puedas. Estás sólo.
Es hora de que paguen por sus fracasos. Es nuestro momento para cambiar América.
Lo veis, los demócratas tenemos una medida diferente de lo que es el progreso en este país.
Medimos el progreso por el número de personas que pueden encontrar un empleo en el que ganen lo suficiente para hacer frente a las hipotecas, que también permite un poco de dinero extra a final de mes para poder ver algún día a vuestros hijos recibir sus diplomas universitarios. Medimos el progreso en los 23 millones de nuevos empleos que fueron creados cuando Bill Clinton era el presidente - cuando la familia media estadounidense vio subir sus ingresos hasta 7.500 dólares en vez de los 2.000 que ha caído bajo George Bush.
Nosotros medimos la fortaleza de nuestra economía no por el número de multimillonarios que tenemos o los beneficios de las empresas de la lista Fortune 500, sino si alguien con una buena idea puede tomar el riesgo y emprender un nuevo negocio, o si las camareras que viven de las propinas pueden librar un día para poder llevar al médico a su hijo enfermo sin ser despedidas - una economía que honra la dignidad del trabajo.
Las claves que empleamos para medir la fortaleza económica son si estamos cumpliendo con la promesa fundamental que ha hecho que este sea un gran país - una promesa que es la única razón por la que estoy aquí esta noche.
Porque en las caras de esos veteranos jóvenes que regresan de Irak y Afganistán, veo a mi abuelo, quien se alistó después de Pearl Harbor, marchó en las filas del Ejército de Patton y fue premiado por una nación agradecida con la oportunidad de ingresar en la universidad mediante del Acta para los veteranos.
En la cara del estudiante joven que duerme sólo tres horas antes de entrar en el turno de noche, pienso en mi mamá, quien, sóla, nos crió a mi hermana y a mí mientras trabajaba y estudiaba para un título, quien una vez recurrió a la asistencia pública para la alimentación pero todavía pudo enviarnos a las mejores universidades del país con la ayuda de los préstamos para estudiantes y las becas.
Cuando oigo a otro trabajador que me dice que su fábrica ha cerrado, recuerdo a todos aquellos hombres y mujeres del barrio sur de Chicago con quienes me solidaricé y por quienes luché hace dos años, después del cierre de la planta siderúrgica.
Y cuando oigo a una mujer que habla de las dificultades de abrir un negocio propio, pienso en mi abuela, quien progresó trabajando, desde el grupo de secretarias hasta ser supervisora, pese a los años en que no fue considerada para un ascenso por ser mujer. Es ella quien me enseñó lo que es el trabajo duro. Es ella quien aplazó la compra de un nuevo automóvil o un nuevo vestido para que yo pudiera tener una vida mejor. Me entregó todo lo que tenía. Y aunque ya no puede viajar, sé que está siguiéndonos esta noche y que esta es su noche también.
No sé qué tipo de vidas cree John McCain que llevan los famosos, pero ésta ha sido la mía. Estos son mis héroes. Sus historias son las que me formaron. Y es en nombre de ellos que pretendo ganar estas elecciones y mantener nuestra promesa viva, como presidente de Estados Unidos.
¿Qué es esa promesa?
Es una promesa según la cual cada uno tiene la libertad para hacer de nuestras vidas lo que queramos, pero que también tenemos la obligación de tratarnos mutuamente con dignidad y respeto.
Es una promesa que dice que el mercado debería premiar la ambición y la innovación y generar crecimiento, pero que las empresas deberían cumplir con sus responsabilidades en cuanto a la creación de empleos americanos, vigilar por los trabajadores americanos, y atenerse a las reglas de buena conducta.
La nuestra es una promesa que dice que el gobierno no nos puede solucionar todos los problemas, pero lo que sí debe hacer es lo que no podemos hacer por nosotros mismos, Protegernos del daño y proveer a cada niño una educación adecuada, mantener nuestra agua limpia y nuestros juguetes seguros, invertir en nuevos colegios y nuevas carreteras y nueva ciencia y tecnología.
Nuestro gobierno debe trabajar por nosotros, no contra nosotros. Debe ayudarnos, no dañarnos. Debe garantizar la oportunidad no sólo a aquellos que más dinero e influencia tienen, sino a cada americano dispuesto a trabajar.
Esa es la promesa de América. La idea de que somos responsables de nosotros mismos, pero también de que nos levantaremos o caeremos juntos como una nación: la creencia fundamental de que yo soy el guardián de mi hermano: yo soy el guardián de mi hermana.
Esa es la promesa que debemos cumplir. Ese es el cambio que necesitamos ahora mismo. Por tanto, dejad que precise exactamente qué es lo que significará ese cambio si yo soy elegido Presidente.
El cambio implica un código fiscal que no premie a los "lobbys" que lo redactaron, sino a los trabajadores americanos y las pequeñas empresas que lo merecen.
A diferencia de John McCain, dejaré de conceder ventajas fiscales a las corporaciones que trasladen los empleos al extranjero, y comenzaré a darlas a las empresas que creen buenos puestos de trabajo aquí mismo en América.
Eliminaré los impuestos sobre ganancias para los pequeños negocios y empresas recién establecidas que van a crear los empleos bien remunerados y de alta tecnología del mañana.
Rebajaré los impuestos - los voy a rebajar - para el 95% de todas las familias que trabajan, porque en una economía como la nuestra lo último que se debe hacer es aumentar los impuestos para la clase media.
Y, por el bien de nuestra economía, nuestra seguridad y el futuro de nuestro planeta, estableceré una meta clara como Presidente: en un plazo de diez años, pondremos fin a nuestra dependencia respecto al petróleo de Oriente Medio.
Washington lleva 30 años hablando de nuestra adicción al petróleo, y John McCain lleva 26 de esos años allí. En este tiempo, él ha dicho "no" a las exigencias de mayor eficiencia energética de los automóviles, "no" a las inversiones en energía de fuentes renovables, "no" a los combustibles renovables. Y hoy, importamos el triple de petróleo que el día que el senador McCain asumió el cargo.
Ahora es el momento de poner fin a la adicción, y de comprender que sacar petróleo de los pozos es una medida para salir del paso, no una solución a largo plazo. Ni remotamente.
Como presidente, aprovecharé nuestros recursos de gas natural, invertiré en tecnología del carbón limpia, y encontraré la manera de aprovechar con seguridad la energía nuclear. Ayudaré a nuestras empresas del automóvil a readaptarse, para que los automóviles de bajo consumo del futuro se construyan aquí mismo en América. Voy a facilitar que los americanos tengan suficientes recursos para comprar esos autos nuevos. Y voy a invertir 150.000 millones de dólares en la próxima década en fuentes renovables de energía que podamos costear - energía eólica, y energía solar y la próxima generación de biocombustibles; una inversión que desembocará en nuevas industrias y cinco millones de empleos que paguen bien y que nunca puedan ser externalizados.
América, ahora no es el momento de pequeños proyectos.
Ahora, es el momento de cumplir por fin nuestra obligación moral a facilitar a cada niño una educación de primera clase, porque es lo mínimo para poder competir en la economía global. Michelle y yo estamos aquí esta noche sólo porque nos dieron la oportunidad de una educación. Y no voy a conformarme con una América donde algunos niños no tienen esa oportunidad. Voy a invertir en la educación de los más pequeños. Voy a reclutar a un ejército de nuevos maestros, les pagaré salarios más altos y les daré un mayor apoyo. Y, a cambio, voy a pedir un listón más alto y que se rindan cuentas. Y mantendremos nuestra promesa hecha a cada uno de los jóvenes americanos - si tú te comprometes con tu comunidad o con tu país, garantizamos que podrás pagar una enseñanza superior.
Ahora es el momento de cumplir, por fin, la promesa de un acceso a precios razonables a cuidados sanitarios para todos y cada uno de los americanos. Si ya tenéis acceso a la Sanidad, mi proyecto supondrá el desembolso de primas más pequeñas. Si no lo tenéis, vais a poder disfrutar de la misma cobertura que los miembros del Congreso se conceden a si mismos.
Yo mismo vi cómo mi madre discutía con las empresas de seguros desde la cama donde moría de cáncer y voy a asegurarme de que esas mismas empresas dejen de discriminar a los que están enfermos, los que más necesitan atención sanitaria.
Ahora es el momento de ayudar a las familias con bajas pagadas por enfermedad y mejores permisos por asuntos familiares, porque nadie en América debería tener que elegir entre salvar su empleo y cuidar a su niño o a su progenitor enfermo.
Ahora es el momento de cambiar nuestras leyes sobre quiebras para que vuestras pensiones estén protegidas por encima de las primas de los ejecutivos; y es la hora de salvaguardar la Seguridad Social para generaciones futuras.
Y ahora es el momento de cumplir la promesa del mismo salario por el mismo trabajo, porque yo quiero que mis hijas tengan exactamente las mismas oportunidades que vuestros hijos.
Ahora, muchos de esos proyectos van a costar dinero, y es por eso que he explicado de dónde va a proceder cada céntimo - cerrando los resquicios corporativos y los paraísos fiscales que no ayudan a América crecer. Pero también voy a analizar el presupuesto federal, línea por línea, eliminando los programas que no dan resultados, y mejorando y reduciendo costes en los que sí necesitamos - porque no podemos afrontar los desafíos del siglo 21 con una burocracia del siglo 20.
Los Demócratas también debemos reconocer que realizar la promesa de América va a necesitar más que dinero. Requiere un sentido renovado de la responsabilidad por parte de cada uno de nosotros, para recuperar lo que John F. Kennedy denominó nuestra "fortaleza moral e intelectual". Sí, el Gobierno debe dar ejemplo en la dependencia energética, pero cada uno de nosotros debe ayudar a hacer nuestros hogares y negocios más eficientes. Sí, debemos ayudar a salir de su situación a los jóvenes que caen en la delincuencia y la desesperación. Pero debemos reconocer que los programas por sí solos no pueden sustituir a los padres: que el Gobierno no puede apagar el televisor para que una niña haga sus deberes: que los padres deben asumir una mayor responsabilidad a la hora de dar el amor y la orientación que sus hijos necesitan.
La responsabilidad individual y la responsabilidad mutua: esa es la esencia de la promesa de América.
Y de la misma forma que nosotros cumplimos nuestra promesa a la próxima generación aquí en casa, también debemos cumplir la promesa de América en el exterior. Si John McCain quiere protagonizar un debate sobre quién tiene el mejor temperamento, y juicio, para servir como el próximo Comandante en Jefe, ese es un debate en el que yo estoy dispuesto a entrar.
Porque mientras el senador McCain dirigía la vista hacia Irak en los días justo después del 11-S, yo me levanté para oponerme a esta guerra, sabiendo que nos iba a distraer de las auténticas amenazas que afrontamos. Cuando John McCain dijo que podríamos "arreglárnoslas" en Afganistán, yo hablé a favor de recursos y tropas adicionales para terminar la lucha contra los terroristas que realmente nos atacaron el 11 S, y dejé claro que debemos eliminar a Osama bin Laden y sus lugartenientes si se ponen a tiro. A John McCain le gusta decir que perseguirá a Bin Laden hasta las puertas del Infierno - pero ni siquiera se acercará a la cueva dónde vive.
Y todavía hoy, cuando mi llamamiento a establecer un marco temporal para retirar nuestras tropas de Irak ha encontrado el eco del Gobierno iraquí e incluso la administración Bush, incluso después de saber que Irak tiene un superávit de 79.000 millones de dólares mientras nosotros nos ahogamos en déficits, John McCain se queda solo en su negativa obstinada a poner fin a una guerra equivocada.
Ese no es el "juicio" que necesitamos. Eso no nos mantendrá seguros. Necesitamos a un presidente que sepa afrontar las amenazas del futuro, no aferrarse a las ideas del pasado.
No se derrota a una red terrorista que opera en 80 países al ocupar a Irak. No se protege a Israel y se detiene a Irán simplemente con un discurso duro desde Washington. No se puede realmente dar la cara por Georgia cuando se ha puesto en entredicho a nuestras alianzas con más solera. Si John McCain quiere seguir a George Bush con más discurso duro y estrategia equivocada, es su opción - pero no es el cambio que necesitamos.
Somos el partido de Roosevelt. Somos el partido de Kennedy. Así que, no me digan que los Demócratas no defenderemos a este país. No me digan que los Demócratas no nos mantendremos seguros. La política exterior Bush-McCain ha malgastado el patrimonio que generaciones de estadounidenses -Demócratas y Republicanos- han construido, y estamos aquí para restaurar ese patrimonio.
Como Comandante en jefe, nunca dudaré en defender a esta nación, pero no enviaré a nuestras tropas para enfrentarse al peligro sin una misión clara y un compromiso sagrado para aportarles los materiales que necesitan en la batalla y la asistencia y ayudas que se merecen cuando vuelvan a casa.
Pondré fin a esta guerra en Irak de forma responsable, y terminaré la lucha contra Al Qaeda y los Talibán en Afganistán. Reconstruiré nuestras fuerzas armadas para hacer frente a futuros conflictos. Pero también reanudaré la diplomacia dura y directa que puede impedir que Irán obtenga armas nucleares y frenar la agresión rusa. Construiré nuestras alianzas para vencer a las amenazas del siglo XXI: el terrorismo y la proliferación nuclear, la pobreza y el genocidio, el cambio climático y la enfermedad. Y restableceré nuestro nivel moral, para que América una vez más sea esta última, mejor esperanza para todos los que acuden a la causa de la libertad, que están deseando vivir en paz y que anhelan un futuro mejor.
Éstas son las políticas que voy a desarrollar. Y en las semanas venideras, quiero debatirlas con John McCain.
Pero lo que no voy a insinuar es que el Senador adopta sus posturas con fines políticos. Porque una de las cosas que tenemos que cambiar en nuestra vida política es la idea de que la gente no puede discrepar sin poner en duda la ética y el patriotismo del otro.
Los tiempos son demasiado graves, está demasiado en juego para seguir este mismo guión político. Así que pongámonos de acuerdo en que el patriotismo no tiene partido. Yo amo a este país, y John McCain también lo ama. Los hombres y las mujeres que prestan servicio en nuestros campos de batalla pueden ser Demócratas y Republicanos e independientes, pero han luchado y derramado sangre juntos y algunos han muerto juntos bajo la misma orgullosa bandera. No han prestado servicio a una América roja o a una América azul - han prestado servicio a los Estados Unidos de América.
Así que, tengo una noticia para usted, John McCain. Todos damos la prioridad a nuestro país.
América, nuestra tarea no será fácil. Los desafíos a que nos enfrentamos exigen hacer elecciones difíciles, y tanto Demócratas como Republicanos tendrán que deshacerse de las desgastadas ideas y políticas del pasado. Una parte de que lo que se ha perdido en estos últimos ocho años no se puede medir en sueldos perdidos o mayores déficits comerciales . Lo que se ha perdido en esos últimos ochos años es nuestro sentido de una misión común -nuestro sentido de una misión superior. Y eso es lo que tenemos que restablecer.
Puede que no estamos de acuerdo sobre el aborto, pero seguramente podemos ponernos de acuerdo sobre la reducción de los embarazos no deseados en este país. La realidad de la tenencia de armas puede ser diferente para cazadores de las zonas rurales de Ohio que para aquellos castigados por la violencia de bandas en Cleveland, pero no me digan que no podemos defender la Segunda Enmienda mientras mantengamos los AK-47 fuera de las manos de delincuentes. Sé que hay discrepancias sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo, pero seguramente podemos estar de acuerdo en que nuestros hermanos y hermanas gays y lesbianas se merecen poder visitar a sus seres queridos en el hospital y llevar vidas libres de la discriminación. Los ánimos están enardecidos en cuanto a la inmigración, pero no sé a quien le beneficia cuando se separa a una madre de su hijo en la infancia o un empleador socava los sueldos estadounidenses al contratar a trabajadores ilegales. Esto también forma parte de la promesa de América - la promesa de una democracia donde podemos encontrar la fuerza y la elegancia para superar las divisiones y unirnos en un esfuerzo común.
Sé que hay quienes desprecian tales convicciones como meras palabras bonitas. Ellos afirman que nuestra insistencia en algo mayor, algo más firme y sincero en nuestra vida pública supone simplemente un caballo de Troya para impuestos más altos y el abandono de los valores tradicionales. Y eso es de esperar. Porque si careces de ideas frescas, entonces empleas tácticas pasadas para espantar a los votantes. Si no tienes historial para sostener tu candidatura, entonces presentas a tu contrincante como alguien del cual la gente debería huir.
Haces una gran elección de cosas pequeñas.
Y ¿saben una cosa? - ha servido en el pasado. Porque se alimenta del escepticismo que todos tenemos con respecto al gobierno. Cuando Washington no funciona, todas sus promesas parecen huecas. Si tus esperanzas has sido frustradas una y otra vez, lo mejor es dejar de esperar, y conformarse con lo ya conocido.
Lo capto. Reconozco que no soy el candidato más convencional para este cargo. No encajo en el pedigrí típico, y no he pasado mi vida profesional en los pasillos de Washington.
Comparezco ante vosotros esta noche porque a lo largo y ancho de Estados Unidos algo comienza a moverse. Lo que no entienden los escépticos es que estas elecciones nunca han sido sobre mí. Han sido sobre vosotros.
Durante 18 largos meses vosotros habéis dado la cara, uno por uno, y habéis dicho basta a las políticas del pasado. Vosotros entendéis que en estas elecciones el mayor riesgo que podemos correr es intentarlo con las mismas viejas políticas, con los mismos viejos protagonistas y esperar una resultado diferente. Vosotros habéis demostrado lo que nos enseña la Historia - que en un momento determinante, como éste, el cambio que necesitamos no procede de Washington. El cambio llega hasta Washington. El cambio ocurre porque el pueblo estadounidense lo exige - porque se levanta
y reivindica ideas nuevas, liderazgo nuevo, y una vida política nueva para tiempos nuevos.
América, éste es uno de esos momentos.
Creo que, por muy difícil que sea, el cambio que necesitamos se nos acerca. Porque lo he visto. Porque lo he vivido. Lo he visto en Illinois, cuando aportamos asistencia sanitaria a más niños y pasamos a más familias desde ayudas sociales hasta empleo. Lo he visto en Washington, donde trabajamos, superando las divisiones partidistas, para hacer más transparente el gobierno y pedir responsabilidades a los "lobbys", dar mejor asistencia a nuestros veteranos y mantener las armas nucleares fuera de las manos de los terroristas.
Y lo he visto en esta campaña. En los jóvenes que votaron por primera vez y en aquellos que volvieron a participar después de mucho, mucho tiempo. En los Republicanos que pensaban que nunca recogerían una papeleta Demócrata, pero sí lo hicieron. Lo he visto en los trabajadores que preferirían recortar su semana laboral en una jornada a que sus amigos perdiesen el puesto de trabajo, en los soldados que vuelven a enrolarse después de haber perdido una extremidad, en los buenos vecinos que acogen a un desconocido cuando golpea un huracán y llegan las inundaciones.
Este país nuestro tiene más riqueza que cualquier nación, pero no es eso que nos hace ricos. Tenemos las fuerzas armadas más poderosas de la Tierra, pero no es eso lo que nos hace fuertes. Nuestras universidades y cultura son la envidia del mundo, pero no es eso lo que hace que el mundo siga llegando a nuestras costas.
En vez de todo eso, es el espíritu americano - esa promesa americana- que nos impulsa adelante aun cuando el camino es indefinido, que nos une pese a nuestras diferencias, que nos hace fijarnos no en lo que se ve, sino en lo no visto, ese lugar mejor a la vuelta de la esquina.
Esa promesa es nuestra mejor herencia. Es una promesa que hago a mis hijas cuando las acuesto por la noche, y una promesa que vosotros hacéis a los vuestro -una promesa que ha motivado a los inmigrantes a cruzar océanos, a los pioneros a viajar al oeste; una promesa que llevó a los trabajadores hasta los piquetes y a las mujeres a aspirar al sufragio.
Y es esa promesa que hace hoy 45 años atrajo a estadounidenses desde cada rincón de esta tierra a reunirse en una explanada en Washington, ante el monumento a Jefferson, para escuchar a un joven predicador de Georgia hablar de su sueño.
Los hombres y las mujeres que se concentraron allí pudieran haber escuchado muchas cosas. Podrían haber escuchado palabras de ira y discordia. Pudieran haber sido empujados a rendirse ante el miedo y la frustración de tantos sueños demorados.
Pero lo que escucharon, en vez de eso, las personas de todas las confesiones y todos los colores, de todas las condiciones - es que en América nuestros destinos están inextricablemente unidos. Que, juntos, nuestros sueños pueden ser uno.
"No podemos andar solos", dijo el predicador. "Y mientras andamos, tenemos que jurar que siempre marcharemos hacia delante. No podemos volver atrás".
América, no podemos volver atrás. No cuando hay tanto trabajo por hacer. No con tantos niños por educar y tantos veteranos por cuidar. No con una economía por arreglar y ciudades por reconstruir y granjas por salvar. No con tantas familias por proteger y tantas vidas por reparar. América, no podemos volver atrás. No podemos andar solos. En este momento, en estas elecciones, tenemos que prometer una vez más marchar hacia el futuro. Que cumplamos con esa promesa -esa promesa americana- y en las palabras de la Biblia agarrarnos firmemente, sin flaquear, a la esperanza que profesamos.
Gracias. Que Dios os bendiga y que Dios bendiga los Estados Unidos de América.
http://www.elpais.com/articulo/internacional/Discurso/Barack/Obama/convencion/Denver/elpepuint/20080829elpepuint_17/Tes
TRADUCCIÓN DE LA AGENCIA EFE 29/08/2008
Al presidente Dean y a mi gran amigo Dick Durban; y a todos mis conciudadanos de esta gran nación:
Con profunda gratitud y una gran humildad, acepto vuestra nominación para la Presidencia de Estados Unidos.
Dejadme expresar mi agradecimiento a la histórica lista de candidatos que me han acompañado en este viaje, y especialmente a quien ha llegado más lejos -una campeona para los trabajadores americanos y una inspiración para mis hijas y las vuestras - Hillary Rodham Clinton. Al presidente Clinton, que anoche demostró la necesidad de cambio como sólo él puede hacerlo, a Ted Kennedy, que encarna el espíritu de sacrificio; y al próximo vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, os doy las gracias.
Estoy agradecido de terminar este camino con uno de los más brillantes estadistas de nuestro tiempo, un hombre con el que se siente a gusto todo el mundo, desde los líderes mundiales hasta los revisores de la compañía de trenes Amtrak que todavía toma para regresar a su casa cada noche.
Al amor de mi vida, nuestra próxima primera dama, Michelle Obama, y a Sasha y Malia - os amo mucho y estoy muy orgulloso de vosotras.
Hace cuatro años, estaba delante vuestro y os conté mi historia - de la breve unión de un joven de Kenia y una joven mujer de Kansas que no les iban muy bien las cosas ni eran muy conocidos, pero que compartían la creencia de que en América, su hijo podía alcanzar lo que se propusiese en su cabeza.
Es esa promesa la que ha hecho este país destacar - que con un duro trabajo y sacrificio, cada uno de nosotros puede tratar de alcanzar nuestros sueños y también seguir siendo parte de la familia americana para asegurarnos que la siguiente generación podrá perseguir igualmente sus sueños.
Es por ello por lo que comparezco hoy esta noche. Porque durante 230 años, en cada momento en el que esa promesa estaba en peligro, hombres y mujeres corrientes -estudiantes y soldados, granjeros y profesores, enfermeras y limpiadoras- encontraron el coraje para mantenerla viva.
Nos encontramos en uno de esos decisivos momentos - el momento en el que nuestra nación está en guerra, nuestra economía atraviesa una situación confusa, y la promesa americana ha sido amenazada una vez más.
Esta noche, más americanos están sin trabajo y más trabajan por menos. Muchos de vosotros habéis perdido vuestros hogares y muchos más veis cómo cae en picado el valor de vuestras casas. Muchos tenéis automóviles que ahora no os podéis permitir conducir, deudas de las tarjetas de crédito que no podéis pagar, gastos de matrículas inalcanzables.
Todos estos desafíos no son todos atribuibles al Gobierno. Pero el no haberles hecho frente es la consecuencia de la descomposición de la vida política en Washington y las fallidas políticas de George W. Bush.
América es mejor que estos últimos 8 años. Somos mejor país que eso.
Este país es más decente que uno en el que una mujer de Ohio, a punto de jubilarse, se encuentra por una enfermedad en una catastrófica situación después de una dura vida de trabajo.
Este país es más generoso que aquel en el que un hombre de Indiana tiene que ver cómo la maquinaria con la que ha trabajado durante veinte años es embarcada hacia China y, turbado, ha de explicar cómo se siente fracasado al regresar a casa y contarle lo ocurrido a su familia.
Somos más compasivos que un Gobierno que permite que sus veteranos duerman en la calles y sus familias caigan en la pobreza; que permanece de brazos cruzados mientras delante de nuestros ojos se hunde una gran ciudad de América.
Esta noche, le digo al pueblo americano, a los demócratas y a los republicanos, a los independientes de toda esta gran nación. Ya basta. Este momento -esta elección- es nuestra oportunidad para mantener viva en el siglo XXI la promesa americana.
Como la próxima semana, en Minnesota, el mismo partido que os ha traído dos mandatos de George Bush y Dick Cheney le pedirá a este país un tercero, estamos aquí ahora porque amamos este país demasiado para dejar que los próximos cuatro años se parezcan a los últimos ocho. El 4 de noviembre tenemos que levantarnos y decir: ya estamos hartos.
Ahora no dejemos ninguna duda. El candidato republicano, John McCain, ha vestido el uniforme de nuestro país con valor y distinción, y por ello le debemos respeto y gratitud. La próxima semana, también escucharemos sobre esos momentos en los que había roto con su partido como prueba de que el puede traer el cambio que necesitamos.
Pero los hechos son claros, John McCain ha votado con George Bush el noventa por ciento de las veces. Al senador McCain le gusta hablar de juicio, pero en realidad, qué os asegura a vosotros que George Bush ha estado en más del noventa por ciento de las ocasiones acertado. No sé lo que pensáis vosotros, pero yo no estoy dispuesto a asumir sólo una posibilidad de cambio en el diez por ciento.
La verdad es que en cada uno de los asuntos, en cada uno de los que afecten a vuestra vida -salud, educación y en la economía-, el senador McCain ha sido todo, menos independiente. Asegura que nuestra economía ha hecho grandes progresos bajo este presidente. Sostiene que los fundamentos de la economía son fuertes. Y cuando uno de sus principales consejeros - el hombre responsable de escribir su programa económico- hablaba de la ansiedad en la que viven los americanos, dijo que estamos viviendo sólo una recesión mental y que somos, y cito textualmente, una nación de quejicas.
¿Una nación de quejicas ¿ Dígale eso a los orgullosos trabajadores de las plantas de automoción de Michigan que, después de enterarse de que iba a cerrar, todavía siguen yendo cada día a trabajar tan duro como siempre, porque saben que hay quienes cuentan con los frenos que han hecho. Dígale eso a las familias de los militares que cargan sus problemas en silencio, sobre sus hombros, mientras ven cómo sus seres queridos parten para su tercer o cuarto o quinto despliegue. Estos no son quejicas. Trabajan duro, lo entregan todo y aún siguen sin quejarse. Estos son los americanos que yo conozco.
Bien, no creo que al senador McCain no le importe qué es lo que está pasando con la vida de los americanos. Pienso que es que no lo sabe. ¿Por qué otro motivo si no podría él definir a la clase media como aquella que gana menos de cinco millones de dólares al año? ¿De qué manera si no podría proponer cientos de miles de millones en rebajas fiscales para las grandes corporaciones y compañías petroleras pero ni un solo penique de ayuda fiscal para más de cien millones de americanos? ¿Cómo si no puede él ofrecer un plan de salud que penalizará con impuestos a las personas o un plan educativo que no servirá para ayudar en nada a las familias a pagar las escuelas, o el plan para privatizar la seguridad social y jugarse vuestras pensiones".
No es porque a John McCain no le importa, es porque no lo capta.
Durante más de dos décadas ha estado abonado a esa vieja, desacreditada filosofía republicana -da más y más a los que más tienen y confía en que la prosperidad descienda a los demás. En Washington, lo llaman la sociedad de propietarios, pero lo que realmente significa es que estás sólo. ¿Te has quedado sin empleo? Mala suerte. ¿no tienes seguro de salud? El mercado lo resolverá. ¿Has nacido pobre?
Arréglatelas con tu propio esfuerzo, aunque no puedas. Estás sólo.
Es hora de que paguen por sus fracasos. Es nuestro momento para cambiar América.
Lo veis, los demócratas tenemos una medida diferente de lo que es el progreso en este país.
Medimos el progreso por el número de personas que pueden encontrar un empleo en el que ganen lo suficiente para hacer frente a las hipotecas, que también permite un poco de dinero extra a final de mes para poder ver algún día a vuestros hijos recibir sus diplomas universitarios. Medimos el progreso en los 23 millones de nuevos empleos que fueron creados cuando Bill Clinton era el presidente - cuando la familia media estadounidense vio subir sus ingresos hasta 7.500 dólares en vez de los 2.000 que ha caído bajo George Bush.
Nosotros medimos la fortaleza de nuestra economía no por el número de multimillonarios que tenemos o los beneficios de las empresas de la lista Fortune 500, sino si alguien con una buena idea puede tomar el riesgo y emprender un nuevo negocio, o si las camareras que viven de las propinas pueden librar un día para poder llevar al médico a su hijo enfermo sin ser despedidas - una economía que honra la dignidad del trabajo.
Las claves que empleamos para medir la fortaleza económica son si estamos cumpliendo con la promesa fundamental que ha hecho que este sea un gran país - una promesa que es la única razón por la que estoy aquí esta noche.
Porque en las caras de esos veteranos jóvenes que regresan de Irak y Afganistán, veo a mi abuelo, quien se alistó después de Pearl Harbor, marchó en las filas del Ejército de Patton y fue premiado por una nación agradecida con la oportunidad de ingresar en la universidad mediante del Acta para los veteranos.
En la cara del estudiante joven que duerme sólo tres horas antes de entrar en el turno de noche, pienso en mi mamá, quien, sóla, nos crió a mi hermana y a mí mientras trabajaba y estudiaba para un título, quien una vez recurrió a la asistencia pública para la alimentación pero todavía pudo enviarnos a las mejores universidades del país con la ayuda de los préstamos para estudiantes y las becas.
Cuando oigo a otro trabajador que me dice que su fábrica ha cerrado, recuerdo a todos aquellos hombres y mujeres del barrio sur de Chicago con quienes me solidaricé y por quienes luché hace dos años, después del cierre de la planta siderúrgica.
Y cuando oigo a una mujer que habla de las dificultades de abrir un negocio propio, pienso en mi abuela, quien progresó trabajando, desde el grupo de secretarias hasta ser supervisora, pese a los años en que no fue considerada para un ascenso por ser mujer. Es ella quien me enseñó lo que es el trabajo duro. Es ella quien aplazó la compra de un nuevo automóvil o un nuevo vestido para que yo pudiera tener una vida mejor. Me entregó todo lo que tenía. Y aunque ya no puede viajar, sé que está siguiéndonos esta noche y que esta es su noche también.
No sé qué tipo de vidas cree John McCain que llevan los famosos, pero ésta ha sido la mía. Estos son mis héroes. Sus historias son las que me formaron. Y es en nombre de ellos que pretendo ganar estas elecciones y mantener nuestra promesa viva, como presidente de Estados Unidos.
¿Qué es esa promesa?
Es una promesa según la cual cada uno tiene la libertad para hacer de nuestras vidas lo que queramos, pero que también tenemos la obligación de tratarnos mutuamente con dignidad y respeto.
Es una promesa que dice que el mercado debería premiar la ambición y la innovación y generar crecimiento, pero que las empresas deberían cumplir con sus responsabilidades en cuanto a la creación de empleos americanos, vigilar por los trabajadores americanos, y atenerse a las reglas de buena conducta.
La nuestra es una promesa que dice que el gobierno no nos puede solucionar todos los problemas, pero lo que sí debe hacer es lo que no podemos hacer por nosotros mismos, Protegernos del daño y proveer a cada niño una educación adecuada, mantener nuestra agua limpia y nuestros juguetes seguros, invertir en nuevos colegios y nuevas carreteras y nueva ciencia y tecnología.
Nuestro gobierno debe trabajar por nosotros, no contra nosotros. Debe ayudarnos, no dañarnos. Debe garantizar la oportunidad no sólo a aquellos que más dinero e influencia tienen, sino a cada americano dispuesto a trabajar.
Esa es la promesa de América. La idea de que somos responsables de nosotros mismos, pero también de que nos levantaremos o caeremos juntos como una nación: la creencia fundamental de que yo soy el guardián de mi hermano: yo soy el guardián de mi hermana.
Esa es la promesa que debemos cumplir. Ese es el cambio que necesitamos ahora mismo. Por tanto, dejad que precise exactamente qué es lo que significará ese cambio si yo soy elegido Presidente.
El cambio implica un código fiscal que no premie a los "lobbys" que lo redactaron, sino a los trabajadores americanos y las pequeñas empresas que lo merecen.
A diferencia de John McCain, dejaré de conceder ventajas fiscales a las corporaciones que trasladen los empleos al extranjero, y comenzaré a darlas a las empresas que creen buenos puestos de trabajo aquí mismo en América.
Eliminaré los impuestos sobre ganancias para los pequeños negocios y empresas recién establecidas que van a crear los empleos bien remunerados y de alta tecnología del mañana.
Rebajaré los impuestos - los voy a rebajar - para el 95% de todas las familias que trabajan, porque en una economía como la nuestra lo último que se debe hacer es aumentar los impuestos para la clase media.
Y, por el bien de nuestra economía, nuestra seguridad y el futuro de nuestro planeta, estableceré una meta clara como Presidente: en un plazo de diez años, pondremos fin a nuestra dependencia respecto al petróleo de Oriente Medio.
Washington lleva 30 años hablando de nuestra adicción al petróleo, y John McCain lleva 26 de esos años allí. En este tiempo, él ha dicho "no" a las exigencias de mayor eficiencia energética de los automóviles, "no" a las inversiones en energía de fuentes renovables, "no" a los combustibles renovables. Y hoy, importamos el triple de petróleo que el día que el senador McCain asumió el cargo.
Ahora es el momento de poner fin a la adicción, y de comprender que sacar petróleo de los pozos es una medida para salir del paso, no una solución a largo plazo. Ni remotamente.
Como presidente, aprovecharé nuestros recursos de gas natural, invertiré en tecnología del carbón limpia, y encontraré la manera de aprovechar con seguridad la energía nuclear. Ayudaré a nuestras empresas del automóvil a readaptarse, para que los automóviles de bajo consumo del futuro se construyan aquí mismo en América. Voy a facilitar que los americanos tengan suficientes recursos para comprar esos autos nuevos. Y voy a invertir 150.000 millones de dólares en la próxima década en fuentes renovables de energía que podamos costear - energía eólica, y energía solar y la próxima generación de biocombustibles; una inversión que desembocará en nuevas industrias y cinco millones de empleos que paguen bien y que nunca puedan ser externalizados.
América, ahora no es el momento de pequeños proyectos.
Ahora, es el momento de cumplir por fin nuestra obligación moral a facilitar a cada niño una educación de primera clase, porque es lo mínimo para poder competir en la economía global. Michelle y yo estamos aquí esta noche sólo porque nos dieron la oportunidad de una educación. Y no voy a conformarme con una América donde algunos niños no tienen esa oportunidad. Voy a invertir en la educación de los más pequeños. Voy a reclutar a un ejército de nuevos maestros, les pagaré salarios más altos y les daré un mayor apoyo. Y, a cambio, voy a pedir un listón más alto y que se rindan cuentas. Y mantendremos nuestra promesa hecha a cada uno de los jóvenes americanos - si tú te comprometes con tu comunidad o con tu país, garantizamos que podrás pagar una enseñanza superior.
Ahora es el momento de cumplir, por fin, la promesa de un acceso a precios razonables a cuidados sanitarios para todos y cada uno de los americanos. Si ya tenéis acceso a la Sanidad, mi proyecto supondrá el desembolso de primas más pequeñas. Si no lo tenéis, vais a poder disfrutar de la misma cobertura que los miembros del Congreso se conceden a si mismos.
Yo mismo vi cómo mi madre discutía con las empresas de seguros desde la cama donde moría de cáncer y voy a asegurarme de que esas mismas empresas dejen de discriminar a los que están enfermos, los que más necesitan atención sanitaria.
Ahora es el momento de ayudar a las familias con bajas pagadas por enfermedad y mejores permisos por asuntos familiares, porque nadie en América debería tener que elegir entre salvar su empleo y cuidar a su niño o a su progenitor enfermo.
Ahora es el momento de cambiar nuestras leyes sobre quiebras para que vuestras pensiones estén protegidas por encima de las primas de los ejecutivos; y es la hora de salvaguardar la Seguridad Social para generaciones futuras.
Y ahora es el momento de cumplir la promesa del mismo salario por el mismo trabajo, porque yo quiero que mis hijas tengan exactamente las mismas oportunidades que vuestros hijos.
Ahora, muchos de esos proyectos van a costar dinero, y es por eso que he explicado de dónde va a proceder cada céntimo - cerrando los resquicios corporativos y los paraísos fiscales que no ayudan a América crecer. Pero también voy a analizar el presupuesto federal, línea por línea, eliminando los programas que no dan resultados, y mejorando y reduciendo costes en los que sí necesitamos - porque no podemos afrontar los desafíos del siglo 21 con una burocracia del siglo 20.
Los Demócratas también debemos reconocer que realizar la promesa de América va a necesitar más que dinero. Requiere un sentido renovado de la responsabilidad por parte de cada uno de nosotros, para recuperar lo que John F. Kennedy denominó nuestra "fortaleza moral e intelectual". Sí, el Gobierno debe dar ejemplo en la dependencia energética, pero cada uno de nosotros debe ayudar a hacer nuestros hogares y negocios más eficientes. Sí, debemos ayudar a salir de su situación a los jóvenes que caen en la delincuencia y la desesperación. Pero debemos reconocer que los programas por sí solos no pueden sustituir a los padres: que el Gobierno no puede apagar el televisor para que una niña haga sus deberes: que los padres deben asumir una mayor responsabilidad a la hora de dar el amor y la orientación que sus hijos necesitan.
La responsabilidad individual y la responsabilidad mutua: esa es la esencia de la promesa de América.
Y de la misma forma que nosotros cumplimos nuestra promesa a la próxima generación aquí en casa, también debemos cumplir la promesa de América en el exterior. Si John McCain quiere protagonizar un debate sobre quién tiene el mejor temperamento, y juicio, para servir como el próximo Comandante en Jefe, ese es un debate en el que yo estoy dispuesto a entrar.
Porque mientras el senador McCain dirigía la vista hacia Irak en los días justo después del 11-S, yo me levanté para oponerme a esta guerra, sabiendo que nos iba a distraer de las auténticas amenazas que afrontamos. Cuando John McCain dijo que podríamos "arreglárnoslas" en Afganistán, yo hablé a favor de recursos y tropas adicionales para terminar la lucha contra los terroristas que realmente nos atacaron el 11 S, y dejé claro que debemos eliminar a Osama bin Laden y sus lugartenientes si se ponen a tiro. A John McCain le gusta decir que perseguirá a Bin Laden hasta las puertas del Infierno - pero ni siquiera se acercará a la cueva dónde vive.
Y todavía hoy, cuando mi llamamiento a establecer un marco temporal para retirar nuestras tropas de Irak ha encontrado el eco del Gobierno iraquí e incluso la administración Bush, incluso después de saber que Irak tiene un superávit de 79.000 millones de dólares mientras nosotros nos ahogamos en déficits, John McCain se queda solo en su negativa obstinada a poner fin a una guerra equivocada.
Ese no es el "juicio" que necesitamos. Eso no nos mantendrá seguros. Necesitamos a un presidente que sepa afrontar las amenazas del futuro, no aferrarse a las ideas del pasado.
No se derrota a una red terrorista que opera en 80 países al ocupar a Irak. No se protege a Israel y se detiene a Irán simplemente con un discurso duro desde Washington. No se puede realmente dar la cara por Georgia cuando se ha puesto en entredicho a nuestras alianzas con más solera. Si John McCain quiere seguir a George Bush con más discurso duro y estrategia equivocada, es su opción - pero no es el cambio que necesitamos.
Somos el partido de Roosevelt. Somos el partido de Kennedy. Así que, no me digan que los Demócratas no defenderemos a este país. No me digan que los Demócratas no nos mantendremos seguros. La política exterior Bush-McCain ha malgastado el patrimonio que generaciones de estadounidenses -Demócratas y Republicanos- han construido, y estamos aquí para restaurar ese patrimonio.
Como Comandante en jefe, nunca dudaré en defender a esta nación, pero no enviaré a nuestras tropas para enfrentarse al peligro sin una misión clara y un compromiso sagrado para aportarles los materiales que necesitan en la batalla y la asistencia y ayudas que se merecen cuando vuelvan a casa.
Pondré fin a esta guerra en Irak de forma responsable, y terminaré la lucha contra Al Qaeda y los Talibán en Afganistán. Reconstruiré nuestras fuerzas armadas para hacer frente a futuros conflictos. Pero también reanudaré la diplomacia dura y directa que puede impedir que Irán obtenga armas nucleares y frenar la agresión rusa. Construiré nuestras alianzas para vencer a las amenazas del siglo XXI: el terrorismo y la proliferación nuclear, la pobreza y el genocidio, el cambio climático y la enfermedad. Y restableceré nuestro nivel moral, para que América una vez más sea esta última, mejor esperanza para todos los que acuden a la causa de la libertad, que están deseando vivir en paz y que anhelan un futuro mejor.
Éstas son las políticas que voy a desarrollar. Y en las semanas venideras, quiero debatirlas con John McCain.
Pero lo que no voy a insinuar es que el Senador adopta sus posturas con fines políticos. Porque una de las cosas que tenemos que cambiar en nuestra vida política es la idea de que la gente no puede discrepar sin poner en duda la ética y el patriotismo del otro.
Los tiempos son demasiado graves, está demasiado en juego para seguir este mismo guión político. Así que pongámonos de acuerdo en que el patriotismo no tiene partido. Yo amo a este país, y John McCain también lo ama. Los hombres y las mujeres que prestan servicio en nuestros campos de batalla pueden ser Demócratas y Republicanos e independientes, pero han luchado y derramado sangre juntos y algunos han muerto juntos bajo la misma orgullosa bandera. No han prestado servicio a una América roja o a una América azul - han prestado servicio a los Estados Unidos de América.
Así que, tengo una noticia para usted, John McCain. Todos damos la prioridad a nuestro país.
América, nuestra tarea no será fácil. Los desafíos a que nos enfrentamos exigen hacer elecciones difíciles, y tanto Demócratas como Republicanos tendrán que deshacerse de las desgastadas ideas y políticas del pasado. Una parte de que lo que se ha perdido en estos últimos ocho años no se puede medir en sueldos perdidos o mayores déficits comerciales . Lo que se ha perdido en esos últimos ochos años es nuestro sentido de una misión común -nuestro sentido de una misión superior. Y eso es lo que tenemos que restablecer.
Puede que no estamos de acuerdo sobre el aborto, pero seguramente podemos ponernos de acuerdo sobre la reducción de los embarazos no deseados en este país. La realidad de la tenencia de armas puede ser diferente para cazadores de las zonas rurales de Ohio que para aquellos castigados por la violencia de bandas en Cleveland, pero no me digan que no podemos defender la Segunda Enmienda mientras mantengamos los AK-47 fuera de las manos de delincuentes. Sé que hay discrepancias sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo, pero seguramente podemos estar de acuerdo en que nuestros hermanos y hermanas gays y lesbianas se merecen poder visitar a sus seres queridos en el hospital y llevar vidas libres de la discriminación. Los ánimos están enardecidos en cuanto a la inmigración, pero no sé a quien le beneficia cuando se separa a una madre de su hijo en la infancia o un empleador socava los sueldos estadounidenses al contratar a trabajadores ilegales. Esto también forma parte de la promesa de América - la promesa de una democracia donde podemos encontrar la fuerza y la elegancia para superar las divisiones y unirnos en un esfuerzo común.
Sé que hay quienes desprecian tales convicciones como meras palabras bonitas. Ellos afirman que nuestra insistencia en algo mayor, algo más firme y sincero en nuestra vida pública supone simplemente un caballo de Troya para impuestos más altos y el abandono de los valores tradicionales. Y eso es de esperar. Porque si careces de ideas frescas, entonces empleas tácticas pasadas para espantar a los votantes. Si no tienes historial para sostener tu candidatura, entonces presentas a tu contrincante como alguien del cual la gente debería huir.
Haces una gran elección de cosas pequeñas.
Y ¿saben una cosa? - ha servido en el pasado. Porque se alimenta del escepticismo que todos tenemos con respecto al gobierno. Cuando Washington no funciona, todas sus promesas parecen huecas. Si tus esperanzas has sido frustradas una y otra vez, lo mejor es dejar de esperar, y conformarse con lo ya conocido.
Lo capto. Reconozco que no soy el candidato más convencional para este cargo. No encajo en el pedigrí típico, y no he pasado mi vida profesional en los pasillos de Washington.
Comparezco ante vosotros esta noche porque a lo largo y ancho de Estados Unidos algo comienza a moverse. Lo que no entienden los escépticos es que estas elecciones nunca han sido sobre mí. Han sido sobre vosotros.
Durante 18 largos meses vosotros habéis dado la cara, uno por uno, y habéis dicho basta a las políticas del pasado. Vosotros entendéis que en estas elecciones el mayor riesgo que podemos correr es intentarlo con las mismas viejas políticas, con los mismos viejos protagonistas y esperar una resultado diferente. Vosotros habéis demostrado lo que nos enseña la Historia - que en un momento determinante, como éste, el cambio que necesitamos no procede de Washington. El cambio llega hasta Washington. El cambio ocurre porque el pueblo estadounidense lo exige - porque se levanta
y reivindica ideas nuevas, liderazgo nuevo, y una vida política nueva para tiempos nuevos.
América, éste es uno de esos momentos.
Creo que, por muy difícil que sea, el cambio que necesitamos se nos acerca. Porque lo he visto. Porque lo he vivido. Lo he visto en Illinois, cuando aportamos asistencia sanitaria a más niños y pasamos a más familias desde ayudas sociales hasta empleo. Lo he visto en Washington, donde trabajamos, superando las divisiones partidistas, para hacer más transparente el gobierno y pedir responsabilidades a los "lobbys", dar mejor asistencia a nuestros veteranos y mantener las armas nucleares fuera de las manos de los terroristas.
Y lo he visto en esta campaña. En los jóvenes que votaron por primera vez y en aquellos que volvieron a participar después de mucho, mucho tiempo. En los Republicanos que pensaban que nunca recogerían una papeleta Demócrata, pero sí lo hicieron. Lo he visto en los trabajadores que preferirían recortar su semana laboral en una jornada a que sus amigos perdiesen el puesto de trabajo, en los soldados que vuelven a enrolarse después de haber perdido una extremidad, en los buenos vecinos que acogen a un desconocido cuando golpea un huracán y llegan las inundaciones.
Este país nuestro tiene más riqueza que cualquier nación, pero no es eso que nos hace ricos. Tenemos las fuerzas armadas más poderosas de la Tierra, pero no es eso lo que nos hace fuertes. Nuestras universidades y cultura son la envidia del mundo, pero no es eso lo que hace que el mundo siga llegando a nuestras costas.
En vez de todo eso, es el espíritu americano - esa promesa americana- que nos impulsa adelante aun cuando el camino es indefinido, que nos une pese a nuestras diferencias, que nos hace fijarnos no en lo que se ve, sino en lo no visto, ese lugar mejor a la vuelta de la esquina.
Esa promesa es nuestra mejor herencia. Es una promesa que hago a mis hijas cuando las acuesto por la noche, y una promesa que vosotros hacéis a los vuestro -una promesa que ha motivado a los inmigrantes a cruzar océanos, a los pioneros a viajar al oeste; una promesa que llevó a los trabajadores hasta los piquetes y a las mujeres a aspirar al sufragio.
Y es esa promesa que hace hoy 45 años atrajo a estadounidenses desde cada rincón de esta tierra a reunirse en una explanada en Washington, ante el monumento a Jefferson, para escuchar a un joven predicador de Georgia hablar de su sueño.
Los hombres y las mujeres que se concentraron allí pudieran haber escuchado muchas cosas. Podrían haber escuchado palabras de ira y discordia. Pudieran haber sido empujados a rendirse ante el miedo y la frustración de tantos sueños demorados.
Pero lo que escucharon, en vez de eso, las personas de todas las confesiones y todos los colores, de todas las condiciones - es que en América nuestros destinos están inextricablemente unidos. Que, juntos, nuestros sueños pueden ser uno.
"No podemos andar solos", dijo el predicador. "Y mientras andamos, tenemos que jurar que siempre marcharemos hacia delante. No podemos volver atrás".
América, no podemos volver atrás. No cuando hay tanto trabajo por hacer. No con tantos niños por educar y tantos veteranos por cuidar. No con una economía por arreglar y ciudades por reconstruir y granjas por salvar. No con tantas familias por proteger y tantas vidas por reparar. América, no podemos volver atrás. No podemos andar solos. En este momento, en estas elecciones, tenemos que prometer una vez más marchar hacia el futuro. Que cumplamos con esa promesa -esa promesa americana- y en las palabras de la Biblia agarrarnos firmemente, sin flaquear, a la esperanza que profesamos.
Gracias. Que Dios os bendiga y que Dios bendiga los Estados Unidos de América.
http://www.elpais.com/articulo/internacional/Discurso/Barack/Obama/convencion/Denver/elpepuint/20080829elpepuint_17/Tes
Etiquetas:
Barack Obama,
Discurso
jueves, agosto 28, 2008
Obama acepta su candidatura para el partido democrata
Barack Obama: "Es el momento de cambiar Estados Unidos y por eso me presento al cargo de presidente"
El senador por Illinois advierte que "ocho años de Gobierno republicano son suficientes" y que votar por McCain sería prolongar cuatro años más la "errática política de George W. Bush"
ELPAÍS.com - Madrid - 29/08/2008
Barack Obama ha dado hoy un paso histórico al aceptar la nominación demócrata a la Casa Blanca, tras una larga ovación de las 75.000 personas que abarrotaban el estadio Invesco de Denver, en Colorado. En su esperado discurso, el senador demócrata ha reiterado que “el sueño americano ha sido amenazado” tras ocho años de Gobierno del presidente George W. Bush y ha querido transmitir el mensaje de que su rival John McCain representa una continuación de la política que “ha hundido la economía del país”. “John McCain ha votado a Bush el 90% de las veces (…). No sé vosotros, pero yo no estoy dispuesto a apostar que la posibilidad de cambio sea del 10%”.
Obama ha comenzado agradeciendo el apoyo de su gran rival Hillary Clinton y su marido el ex presidente Bill Clinton. Obama ha asegurado que es necesario el cambio ya que "estamos aquí porque amamos demasiado a este país como para intentar que los próximos cuatro años no sean como los ocho últimos". Por ello, el candidato ha sido categórico al afirmar que "es el momento de cambiar Estados Unidos y por eso me presento al cargo de presidente".
Obama ha destacado de su rival en la carrera por la Casa Blanca su gran servicio al país como miembro del Ejército. Sin embargo, en opinión de Obama, "McCain no es presidente indicado para este país porque su labor será una extensión de la política que Bush ha desarrollado en la Casa Blanca durante los últimos ocho años". El candidato demócrata ha seguido con sus ataques a su rival republicano, que le ha sobrepasado en las últimas encuestas, vinculándolo con la política de George W. Bush, el presidente con los índices de popularidad más bajos en la historia de EE UU. "La política exterior de Bush y McCain ha despilfarrado el legado construido por generaciones de americanos -demócratas y republicanos-, y nosotros nos disponemos a recomponer ese legado". Obama sostiene sin embargo, que "McCain no se mofa de la situación actual de EE UU, más bien parece que no entiende la realidad que nos ha tocado vivir"
En el desarrollo del progama que Obama presenta para conseguir la victoria en noviembre, las grandes promesas han ido acompañadas de anuncios más pragmáticos y en clave doméstica. Así, el candidato demócrata ha lanzado un mensaje de optimismo a la primera potencia del mundo, aún convaleciente del revolcón de la crisis financiera desatada a raíz de la quiebra de las llamadas hipotecas basura. Obama ha defendido de que tiene que haber profundos cambios en la economía y en la política energética y ha advertido que en 10 años se terminarán las reservas de petróleo en Oriente Medio por lo que las estructuras actuales de los mercados deben cambiar. Respecto a las políticas sociales, Obama ha asegurado que "ahora es el momento de proteger a la población de este país, con la recuparación del empleo, una atención sanitaria adecuada y unos salarios justos". El candidato demócrata también ha prometido una bajada de impuestos
En política militar, el candidato presidencial demócrata ha asegurado que "como comandante en jefe, yo no dudaré jamás en defender este país, pero solamente enviaré a nuestros soldados a arriesgar sus vidas por una misión clara y con el convencimiento sagrado de que tienen todo el equipo necesario para combatir y que se beneficiarán de todas las ayudas que se merecen cuando vuelvan". Obama ha subrayado que "Estados Unidos necesita un presidente que mire hacia el futuro y no se quede prolongue los errores del pasado" y por ello "el país no necesita que McCain prolongue la errática politica de Bush".
Obama ha lanzado un mensaje esperanzador y ha defendido la vigencia del sueño americano, "no importa la raza, la procedencia, si nos unimos el sueño américano será uno", "Estados Unidos debe luchar por ese sueño, porque no hay vuelta atrás".
Elogios de Al Gore
El ambiente del estadio Invesco de Denver se ha ido caldeando caldea a medida que se acercaba la hora del discurso de Barack Obama. El candidato demócrata ha comenzado su alocución pasadas las 4.00 de la madrugada (hora peninsular española) ante una audiencia entregada, que desde hace horas han ido llenado las gradas del recinto en un ambiente festivo. El discurso de Obama ha puesto punto final a cuatro días de Convención Demócrata y ha coincidiendo, además, con el 45 aniversario del discurso del Martin Luther King Yo tengo un sueño, considerado un emblema del movimiento de los derechos civiles estadounidenses. Además, El ultimo candidato presidencial en aceptar su nominación en un estadio de fútbol americano fue John F. Kennedy, quien habló en la convención demócrata en el Coliseo de Los Ángeles ante 80.000 seguidores en 1960.
Los primeros en abrir el fuego de los discursos más significativos de la jornada han sido el gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, y el ex vicepresidente con Bill Clinton y ex candidato a la Casa Blanca en 2000, Al Gore. El político demócrata, que manifestó su apoyo a Barack Obama desde el principio de las primarias, ha declarado que Estados Unidos se encuentra ante una oportunidad única e histórica para elegir a Obama como presidente. Gore ha repetido varias veces que "es el tiempo del cambio" y que elegir a John McCain sería un gran error para el país porque sería prolongar cuatro años más "las malas políticas de Bush". Gore ha reconocido que la carrera entre McCain y Obama será muy apretada ya que el cambio que propone el candidato demócrata aterra a "los defensores de la situación actual".
A continuación ha irrumpido en el escenario del estadio de los Denvers Broncos, Joe Biden, compañero de candidatura de Obama. El senador por Delaware ha declarado que "todos estamos aquí para ofrecerle esperanza a esta país y apoyar a nuestro próximo presidente, Barack Obama". Biden ha prometido que él y Obama "trabajaran duro por EE UU en la Casa Blanca".
El discurso de Obama ha sido histórico por muchos aspectos. El lugar, el aniversario de Luther King y porque en la tradición política estadounidense es muy raro que el discurso de aceptación de la candidatura se pronuncie en un recinto fuera de la convención. El último que lo hizo fue John F.Kennedy en 1960, en Los Angeles Colisseum.
http://www.elpais.com/articulo/internacional/Barack/Obama/anos/Gobierno/republicano
El senador por Illinois advierte que "ocho años de Gobierno republicano son suficientes" y que votar por McCain sería prolongar cuatro años más la "errática política de George W. Bush"
ELPAÍS.com - Madrid - 29/08/2008
Barack Obama ha dado hoy un paso histórico al aceptar la nominación demócrata a la Casa Blanca, tras una larga ovación de las 75.000 personas que abarrotaban el estadio Invesco de Denver, en Colorado. En su esperado discurso, el senador demócrata ha reiterado que “el sueño americano ha sido amenazado” tras ocho años de Gobierno del presidente George W. Bush y ha querido transmitir el mensaje de que su rival John McCain representa una continuación de la política que “ha hundido la economía del país”. “John McCain ha votado a Bush el 90% de las veces (…). No sé vosotros, pero yo no estoy dispuesto a apostar que la posibilidad de cambio sea del 10%”.
Obama ha comenzado agradeciendo el apoyo de su gran rival Hillary Clinton y su marido el ex presidente Bill Clinton. Obama ha asegurado que es necesario el cambio ya que "estamos aquí porque amamos demasiado a este país como para intentar que los próximos cuatro años no sean como los ocho últimos". Por ello, el candidato ha sido categórico al afirmar que "es el momento de cambiar Estados Unidos y por eso me presento al cargo de presidente".
Obama ha destacado de su rival en la carrera por la Casa Blanca su gran servicio al país como miembro del Ejército. Sin embargo, en opinión de Obama, "McCain no es presidente indicado para este país porque su labor será una extensión de la política que Bush ha desarrollado en la Casa Blanca durante los últimos ocho años". El candidato demócrata ha seguido con sus ataques a su rival republicano, que le ha sobrepasado en las últimas encuestas, vinculándolo con la política de George W. Bush, el presidente con los índices de popularidad más bajos en la historia de EE UU. "La política exterior de Bush y McCain ha despilfarrado el legado construido por generaciones de americanos -demócratas y republicanos-, y nosotros nos disponemos a recomponer ese legado". Obama sostiene sin embargo, que "McCain no se mofa de la situación actual de EE UU, más bien parece que no entiende la realidad que nos ha tocado vivir"
En el desarrollo del progama que Obama presenta para conseguir la victoria en noviembre, las grandes promesas han ido acompañadas de anuncios más pragmáticos y en clave doméstica. Así, el candidato demócrata ha lanzado un mensaje de optimismo a la primera potencia del mundo, aún convaleciente del revolcón de la crisis financiera desatada a raíz de la quiebra de las llamadas hipotecas basura. Obama ha defendido de que tiene que haber profundos cambios en la economía y en la política energética y ha advertido que en 10 años se terminarán las reservas de petróleo en Oriente Medio por lo que las estructuras actuales de los mercados deben cambiar. Respecto a las políticas sociales, Obama ha asegurado que "ahora es el momento de proteger a la población de este país, con la recuparación del empleo, una atención sanitaria adecuada y unos salarios justos". El candidato demócrata también ha prometido una bajada de impuestos
En política militar, el candidato presidencial demócrata ha asegurado que "como comandante en jefe, yo no dudaré jamás en defender este país, pero solamente enviaré a nuestros soldados a arriesgar sus vidas por una misión clara y con el convencimiento sagrado de que tienen todo el equipo necesario para combatir y que se beneficiarán de todas las ayudas que se merecen cuando vuelvan". Obama ha subrayado que "Estados Unidos necesita un presidente que mire hacia el futuro y no se quede prolongue los errores del pasado" y por ello "el país no necesita que McCain prolongue la errática politica de Bush".
Obama ha lanzado un mensaje esperanzador y ha defendido la vigencia del sueño americano, "no importa la raza, la procedencia, si nos unimos el sueño américano será uno", "Estados Unidos debe luchar por ese sueño, porque no hay vuelta atrás".
Elogios de Al Gore
El ambiente del estadio Invesco de Denver se ha ido caldeando caldea a medida que se acercaba la hora del discurso de Barack Obama. El candidato demócrata ha comenzado su alocución pasadas las 4.00 de la madrugada (hora peninsular española) ante una audiencia entregada, que desde hace horas han ido llenado las gradas del recinto en un ambiente festivo. El discurso de Obama ha puesto punto final a cuatro días de Convención Demócrata y ha coincidiendo, además, con el 45 aniversario del discurso del Martin Luther King Yo tengo un sueño, considerado un emblema del movimiento de los derechos civiles estadounidenses. Además, El ultimo candidato presidencial en aceptar su nominación en un estadio de fútbol americano fue John F. Kennedy, quien habló en la convención demócrata en el Coliseo de Los Ángeles ante 80.000 seguidores en 1960.
Los primeros en abrir el fuego de los discursos más significativos de la jornada han sido el gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, y el ex vicepresidente con Bill Clinton y ex candidato a la Casa Blanca en 2000, Al Gore. El político demócrata, que manifestó su apoyo a Barack Obama desde el principio de las primarias, ha declarado que Estados Unidos se encuentra ante una oportunidad única e histórica para elegir a Obama como presidente. Gore ha repetido varias veces que "es el tiempo del cambio" y que elegir a John McCain sería un gran error para el país porque sería prolongar cuatro años más "las malas políticas de Bush". Gore ha reconocido que la carrera entre McCain y Obama será muy apretada ya que el cambio que propone el candidato demócrata aterra a "los defensores de la situación actual".
A continuación ha irrumpido en el escenario del estadio de los Denvers Broncos, Joe Biden, compañero de candidatura de Obama. El senador por Delaware ha declarado que "todos estamos aquí para ofrecerle esperanza a esta país y apoyar a nuestro próximo presidente, Barack Obama". Biden ha prometido que él y Obama "trabajaran duro por EE UU en la Casa Blanca".
El discurso de Obama ha sido histórico por muchos aspectos. El lugar, el aniversario de Luther King y porque en la tradición política estadounidense es muy raro que el discurso de aceptación de la candidatura se pronuncie en un recinto fuera de la convención. El último que lo hizo fue John F.Kennedy en 1960, en Los Angeles Colisseum.
http://www.elpais.com/articulo/internacional/Barack/Obama/anos/Gobierno/republicano
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
