Sería un concierto por la paz en entidad
EFE
El cantante colombiano Juanes afirmó que aún baraja la posibilidad de realizar un concierto por la paz en Juárez.
MÉXICO - El cantante colombiano Juanes afirmó que aún baraja la posibilidad de realizar un concierto por la paz en la mexicana Ciudad Juárez, en una entrevista que publica el diario Reforma.
Amenazante guerra
"Lo que pasa es que en este momento no tenemos la certeza de sí hacerlo ahí o cuando", explicó el cantante, para salir al paso de las declaraciones de su amigo y compañero de profesión Miguel Bosé, quien descartó actuar en la urbe fronteriza.
Ciudad Juárez, en el límite con Texas, acumula desde 1993 más de 503 asesinatos de mujeres, la mayoría impunes, y en los últimos años se ha convertido en la localidad más violenta de México, a cuenta de la guerra que libran los carteles del narcotráfico.
La metrópoli concentra cerca de una tercera parte de los 17 mil muertos que se ha cobrado la contienda de las organizaciones criminales, lo que ha motivado que diversos sectores hayan exigido al Gobierno federal que actúe contra la violencia.
El Ejecutivo mexicano delinea en estos momentos un plan de actuación junto a organizaciones civiles de la urbe, para tratar de devolver la calma; y aunque el mes pasado hubo un ligero descenso de las muertes, la violencia continúa alta, a pesar de los miles de soldados y policías que patrullan.
"Nos han mencionado que la situación es bastante delicada, que podría ser un evento muy peligroso. Entendemos lo que está pasando ahí, y si lo podemos llevar a acabo es muy importante hacerlo", afirmó Juanes.
El artista ha liderado dos conciertos por la paz en los que han participado varios artistas iberoamericanos. Uno de ellos tuvo lugar en la frontera entre Colombia y Venezuela, y el otro, el más polémico, en La Habana.
"Estos conciertos son muy desgastantes y, generalmente, traen muchos problemas porque, desafortunadamente, la paz no es todavía negocio para nadie", lamentó.
Juanes apuntó a que la negativa expresada por Bosé no implica que se quite importancia a la gravedad del problema en Ciudad Juárez.
"Estoy seguro de que Miguel ama profundamente a México. No he hablado con él (...), pero sé que es una persona muy inteligente que conoce bien la situación en Ciudad Juárez y El Paso", dijo.
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lunes, marzo 15, 2010
miércoles, marzo 10, 2010
Cantante Miguel Bosé anuncia nuevos conciertos Paz sin Fronteras
Madrid, 8 mar (PL) Tras el éxito del concierto Paz sin Fronteras realizado en Cuba en septiembre pasado, el cantante español Miguel Bosé anunció hoy la convocatoria de nuevas ediciones de esa iniciativa, liderada por el roquero colombiano Juanes.
En rueda de prensa, el artista adelantó que se reunirá con Juanes para anunciar, previsiblemente en junio próximo, la celebración de la que será la tercera cita de este proyecto, iniciado en 2008 en Cúcuta, ciudad ubicada en la frontera colombo-venezolana.
Durante la presentación en Madrid de Cardio, su más reciente producción discográfica, Bosé reveló que ambos músicos buscan un nuevo destino "caliente y valiente" para defender la paz, "palabra tan devaluada" en estos tiempos.
La intención es lograr que la paz se considere verdaderamente un derecho universal del hombre, dijo el cantautor, uno de los principales promotores del concierto en La Habana, que entró al libro de récord Guiness como el tercero más multitudinario de la historia.
Sobre el memorable encuentro en la emblemática Plaza de la Revolución de la capital cubana, Bosé recordó que generó muchas amenazas, en alusión a las intimidaciones provenientes de un sector minoritario de la comunidad cubanoamericana de Miami.
Esos sucesos quedan registrados en Júrame, uno de los temas de Cardio, gestado semanas antes de ese 20 de septiembre de 2009 y que, según confesó, es un retrato de la lealtad en la que Juanes y él se mantuvieron para no flaquear.
mgt/edu
http://bit.ly/bcRxZq
En rueda de prensa, el artista adelantó que se reunirá con Juanes para anunciar, previsiblemente en junio próximo, la celebración de la que será la tercera cita de este proyecto, iniciado en 2008 en Cúcuta, ciudad ubicada en la frontera colombo-venezolana.
Durante la presentación en Madrid de Cardio, su más reciente producción discográfica, Bosé reveló que ambos músicos buscan un nuevo destino "caliente y valiente" para defender la paz, "palabra tan devaluada" en estos tiempos.
La intención es lograr que la paz se considere verdaderamente un derecho universal del hombre, dijo el cantautor, uno de los principales promotores del concierto en La Habana, que entró al libro de récord Guiness como el tercero más multitudinario de la historia.
Sobre el memorable encuentro en la emblemática Plaza de la Revolución de la capital cubana, Bosé recordó que generó muchas amenazas, en alusión a las intimidaciones provenientes de un sector minoritario de la comunidad cubanoamericana de Miami.
Esos sucesos quedan registrados en Júrame, uno de los temas de Cardio, gestado semanas antes de ese 20 de septiembre de 2009 y que, según confesó, es un retrato de la lealtad en la que Juanes y él se mantuvieron para no flaquear.
mgt/edu
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lunes, septiembre 21, 2009
El concierto Paz sin fronteras, convocatoria a desterrar el odio

Gerardo Arreola
Corresponsal
La Habana, 20 de septiembre. “Es tiempo de cambiar”, le pide Juanes a Cuba y a Estados Unidos. Y como buen negociador pone sobre la mesa el resultado de su concierto: un millón 150 mil personas, según el reporte que trae al escenario Miguel Bosé, después de tres horas de espectáculo bajo el calor caribeño.
A los dos se les escapa el dato, o no lo mencionan de tan evidente. Ésta es una multitud de jóvenes, quizá menores de 30 años, que abarrota la Plaza de la Revolución. Una nueva generación tiene su primera experiencia de esta magnitud. Sería su Woodstock o su Avándaro, si no fuera porque aquí todo el mundo emprende tranquilamente el regreso a sus casas ya entrada la noche del domingo.
“Celebro estar aquí por encima de cualquier diferencia”, dice Juanes, enganchado con la polémica que trae desde hace un mes. “Hemos vencido el miedo para estar con ustedes aquí esta tarde. Nosotros esperamos que ustedes también lo puedan vencer; que todos los jóvenes de la región, todos los jóvenes en Estados Unidos, en Miami, en todas las ciudades, perdamos el miedo y podamos llegar a entender lo importante que es cambiar el odio por amor, muchachos… A pesar de que todos somos distintos, pensamos distinto, estamos acá, tranquilos y disfrutando.”
Le contesta en un alarido la voz de la plaza. Sin discursos y con mucha música, Paz sin fronteras sugiere cambiar las claves del conflicto. Desterrar el odio, repite el colombiano. “Un abrazo fraternal”, sugiere Olga Tañón, quien abre la cartelera recordando “al exilio cubano, a los que nos apoyaron y a los que no”. Una frase que dicha en voz alta –y en este caso en cadena nacional– es insólita en la isla. It’s time to change, insiste la puertorriqueña (y más tarde cantan Juanes y Bosé). Amaury Pérez habla con una televisora hispana de Miami y pide “olvidar rencillas pasadas”. Cambio contra inmovilismo. El mensaje va para los dos países, pero el foco está prendido en el impacto de la emigración. Juanes grita que quiere ver “una sola familia cubana”.
La idea reflota con la música. Por primera vez en diez años se presenta en la isla Orishas, un grupo rapero que reside en Europa y lleva el nombre de los dioses del panteón yoruba o santería, la devoción sincrética tan extendida en Cuba. Cucú Diamante debuta en su propio país, con su banda Yerbabuena. Unos y otros dicen y cantan que también son cubanos.
Para la nueva generación éste es su estreno en un show de tal alcance, aunque ni sus padres ni sus abuelos, ni los padres ni los abuelos de ellos tuvieron un espectáculo masivo al aire libre con un elenco internacional como el de hoy.
Para los veteranos de la escena musical en la isla hay casos memorables, como la resonante descarga de Oscar d’León en el festival de Varadero de 1983. O la presentación de Audioslave, en mayo de 2005, que reunió a unas 70 mil personas con apenas un día de promoción. O la de Air Supply, dos meses más tarde, ya con mejor publicidad y un auditorio de al menos cien mil roqueros. Pero nada que ver con lo de hoy. Hay un público joven ávido por la música, por el espectáculo y por figuras como éstas, que no suelen venir a la isla.
El escenario en este caso también es protagonista. La Plaza de la Revolución es un brillante en el collar de símbolos políticos de la isla después de 1959. Decenas de discursos se han dicho desde la tribuna. Millones de personas han desfilado por ahí, siempre bajo un lema beligerante. Ahí se homenajeó a su muerte al Che Guevara y la silueta del guerrillero corona un costado del Ministerio del Interior, uno de los varios edificios sedes del poder que rodean la explanada.
Esta vez el lema no es beligerante, sino conciliatorio. Ya hubo un mensaje similar en 1998, cuando el papa Juan Pablo II ofició una misa desde el mismo lugar donde ahora está el escenario.
Todavía el sábado se sabe que hay una especie de zona vip para el concierto, las primeras decenas de metros frente al escenario. Ahí llegarían estudiantes agrupados por escuelas e invitados especiales. A algunos turistas se les ha ofrecido una ubicación preferencial.
Hay una barrera metálica que separa ese territorio del resto de la explanada, que quedaría para el grueso del público. Juanes se queja. En una más de las negociaciones con el gobierno cubano, logra que quiten la barrera.
Pero muchos de los que irían a esa zona ya están convocados en puntos cercanos. Así pasa con decenas de “compañeros priorizados”, según les llama un uniformado. El grupo se abre paso entre una multitud contenida por la policía junto al Teatro Nacional.
Los que están ahí desde muy temprano protestan a grito pelado: “¡Queremos entrar… queremos entrar!” De pronto la policía cede y deja que todo el mundo pase en estampida, ya no en las filas ordenadas que quería formar. Ya no se abre la plaza a las doce del día, como se había anunciado, sino a las diez y media de la mañana. El tumulto es de tal tamaño que el ministro del Interior, Abelardo Colomé, tiene que bajar de su carro a pedirle a la guardia a cargo que le abra paso para llegar a su oficina, apenas unos metros adelante.
Después del portazo el público desborda incluso lugares muy reservados, como los espacios para la prensa al pie del escenario. La Tañón alude al conflicto de la zona vip, diciendo que se han abierto las puertas “para todo el mundo por igual, sin diferencias” y pide mesura, cooperación, cuidado para no provocar una tragedia. Una de las tarimas para fotógrafos y camarógrafos queda atenazada por la multitud. En ambulancias y puestos de socorro se atienden filas interminables de desmayados, algunos convulsionados. El calor cede un poco en la segunda mitad del espectáculo, cuando se detienen por ahí unas nubes salvadoras.
El programa cambia a última hora en la mañana, porque el previsto se basa en un acompañamiento que funcionaba en los ensayos en España, pero no acá. Se quedan decisiones principales: abre la Tañón, Bosé queda a la mitad y hace dúos con el cubano Carlos Varela y Juanes y cierran Los Van Van, en un final apoteósico, de lágrima viva, con casi todo el elenco cantando el Chan chan de Compay Segundo.
Silvio Rodríguez hace dos clásicas (El Reborujo y Ojalá). Le siguen el español Luis Eduardo Aute y Varela, el iconoclasta de los noventa, que se permite un chiste visual. Va, como siempre, con una camiseta negra, pero esta vez, a tono con la convocatoria, lleva una leyenda que dice: “Tengo una camisa blanca”. Para entonces ya pasaron el roquero X Alfonso, de los jóvenes de una saga de músicos notables; el Víctor Manuel de siempre, lamentando que por compromisos de trabajo no pudiera venir Ana Belén; Amaury, Cucú, el salsero puertorriqueño Danny Rivera, el ecuatoriano Velasco, veterano del Paz sin fronteras de Colombia-Venezuela y el italiano Jovanetti, bien conocido en la isla.
“Duélale a quien le duela, el concierto por la paz ya se hizo”, dice el líder de Los Van Van, Juan Formell. La nueva generación cubana se queda en la plaza las cinco horas y minutos que dura el concierto y baila, grita y llora.
http://www.jornada.unam.mx/2009/09/21/index.php?section=mundo&article=028n1mun
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