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lunes, marzo 22, 2010

El fútbol se quita el sombrero ante Messi: 8 goles en una semana


22/03/10 - 10:44.imprimeenvía

Los amantes del buen fútbol, más allá de colores y rivalidades, volvieron a maravillarse ayer ante la enésima exhibición de Messi. El excepcional jugador argentino se quedó por segunda semana consecutiva con el balón del partido -simbólico y preciado trofeo con el que se distingue al autor de un hat-trick- tras otra actuación sobresaliente con la que ha vuelto a maravillar a medio mundo. Con los tres goles de La Romareda, La Pulga ha sumado la friolera de ocho dianas en una semana (tres al Valencia, dos al Stuttgart y tres al Zaragoza), un registro magistral que asombra tanto por cantidad como por calidad. Cada gol de Messi es una pequeña obra de arte, ya sea con sus disparos sutilmente envenenados o con sus asombrosas y diabólicas jugadas personales en las que se va de todos.

La habilidad del azulgrana con el balón es de una exquisitez mayúscula. Lleva la pelota atada a su bota con hilos invisibles y sortea rivales en un palmo de césped con una facilidad insultante. Messi hace regates imposibles que la inmensa mayoría de futbolistas apenas alcanzan a soñar. El extraordinario y jovencísimo jugador argentino (22 años) es un lujo para el Barcelona, para la Liga española y para el fútbol mundial. La fuerza de los hechos ha reabierto un interesante debate: ¿Messi o Maradona? La respuesta no es fácil, pero cada partido que pasa el joven Lionel aporta un torrente más de argumentos a su favor.

La Romareda asistió ayer a otra muestra impecable de su talento. Messi llegó con un flemón y fue como un dolor de muelas para los defensas del Zaragoza. Él solito está liderando al Barça de forma colosal, haciendo aún más apasionante el inminente desenlace de la temporada.


http://www.marca.com/2010/03/22/diario_marca/1269251083.html

¿Hasta dónde puede llegar Messi?



Jorge Barraza


"Su secreto es que sigue teniendo ganas de jugar al fútbol y de aprender. Si eso no lo pierde, se puede convertir en el mejor de la historia, si no lo es ya." La sentencia de Víctor Valdés sobre su compañero Lionel Messi suena fuerte, exagerada. Sin embargo ha despertado un bonito interrogante: ¿hasta dónde puede llegar Messi...?

Porque, cuando uno disfruta de su juego, como el último domingo ante el Valencia o el miércoles frente al Stuttgart, inmediatamente relaciona dos temas: 1) su edad; aún tiene 22 años; y 2) sus logros; ya ha conquistado 3 Ligas de España, una Copa del Rey, 2 Copas de Europa, el Mundial de Clubes, la medalla de oro olímpica, el Mundial Sub-20... Eso sin contar supercopas ni otras hierbas menores. Siempre como figura o goleador.

Y lleva 111 goles en 198 partidos ¡siendo un mediapunta...!

Desde luego, cuando Frank Rijkaard lo hizo debutar frente al Porto con 16 años, tenía claro que se trataba de una posible superestrella. Pero ni el técnico holandés que lo echó al ruedo podía augurar semejante ratificación de parte del rosarino. Ni en tan poco tiempo.

No obstante, más bello aún que sus gambetas, más hermoso que su velocidad y sus goles, es que Messi casi no hace declaraciones, no vaticina, no desafía, él habla en la cancha. Y derriba todos los muros de animadversión o desconfianza que le edifican enfrente.

Cuando logró el Balón de Oro y el premio al Jugador Mundial de la Fifa 2009, cientos de voces se alzaron para decir que era "por el juego de Xavi e Iniesta". Pero ocurre que en este momento extrañamente flojo de los dos armadores (excepcionales, por cierto) es donde Messi ha alcanzado la cima de su juego. El domingo mantuvo él solo al Barsa en la punta a fuerza de juego y de goles. Estaba complicadísimo el partido y el Camp Nou en silencio. Leo lo resolvió con la sencillez de los grandes de todos los tiempos. No sabemos cuánto hacía que un jugador, por su cuenta, ganaba un partido. No marca el cuarto gol de un 4 a 1 de local, hace el primero en un lance difícil.

Dos sábados atrás, el técnico del Almería, Juan Manuel Lillo, declaró antes del partido frente al Barcelona que Messi "sólo juega a hacer jugadas" y que Iniesta era mejor. Leo no abrió la boca, le contestó con dos goles y una actuación fantástica. Lillo es otro más que besa la lona de la realidad. De Messi no habla más.

Algunos lo tildan de individualista. ¿Qué debería hacer la Pulga...? ¿Archivar su gambeta, no patear al arco, no explotar su velocidad, sus grandes virtudes...? Entonces Pelé y Maradona también pecaron de individualistas, pues fueron empedernidos gambeteadores. Si la gambeta es hacia delante, si genera desequilibrio y gol, es lo mejor que le puede pasar al equipo. Cuando un futbolista elude a otro, libera de marca a un compañero. Eso es la gambeta: ventaja.

Sería como haberle pedido a Nelinho, acaso el mejor rematador de la historia, que no fuera individualista, que no le pegara al arco, que la pasara. Y que los tiros libres los ejecutara otro.

Queda para los detractores una carta más: que fracase en la Selección Argentina. Hay una verdad parcial: no se ha destacado tanto con la celeste y blanca como en su club. Pero Leo luce concentrado y silencioso, como siempre, tal vez tenga algo para decir sobre el césped de Sudáfrica.

A nivel idolatría sí muestra goteras. Messi es un muchacho humilde, sencillo, familiero, poco mediático. Y un deportista aplicado, un profesional intachable. Vive para el fútbol. Le dan un mes de vacaciones, vuelve diez días antes y se va a entrenar solo al Barcelona. Es la antípoda del transgresor. Y pocos gustan de un ídolo correcto, puntual, retraído, rasurado, de cabello corto. El público, en su mayoría, adora los genios rebeldes, los divos extravagantes, los talentos indolentes, incluso aquellos mezclados en escándalos o en romances clamorosos. Y si hay drogas o alcohol, más crece el mito. Si Messi fuera inglés. sería un fiasco para los diarios sensacionalistas.

En la Argentina hay una suerte de culto hacia otro jugador rosarino de los 70: Tomás Carlovich, un habilísimo centromedio de Central Córdoba. Una noche de 1974, militando en un club de segunda categoría, jugó frente a la Selección Argentina que se preparaba para el Mundial y deslumbró. No se la podían sacar del pie izquierdo. Ganaron 3 a 1. Tomás era un bohemio, le desagradaba entrenar y a veces faltaba a los partidos porque se iba de caza o de pesca. Era bueno, sin dudas, pero su indolencia agigantó su imagen hasta el límite de la adoración. Y de la exageración. Para el mismo Maradona, Menotti, Pekerman o Griguol, "fue uno de los más grandes jugadores de la historia del fútbol argentino".

¿Hasta dónde puede llegar Messi? Sin lesiones graves, con igual conducta, tiene para 12 o 13 años más en el máximo nivel. En ese escenario, ¿cuánta gloria acumulará, cuántos goles...?

No es bueno analizarlo por lo de la Selección. En Argentina le han minado la confianza, una fórmula inversa a la utilizada por el mundo Barsa. Allá lo miman, lo cuidan, lo protegen desde el presidente hasta el último de los hinchas, pasando por compañeros y técnicos. Y obtienen lo mejor de Messi.

Christian Gross, técnico del Stuttgart, analizó poco y dio en el clavo: "Ya se lo puede comparar con Maradona. Y recién tiene 22 años..."


Jorge Barraza

http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/jorgebarraza/hasta-donde-puede-llegar-messi_7448676-1